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martes, 27 de agosto de 2013

Ya toca

Ya toca hacer el equipaje de vuelta, disfrutar los últimos momentos en mi tierra e ir despidiéndome de la gente que quiero. 

En cuanto al equipaje, me pasa lo de siempre y es que durante mi estancia a parte de ir acumulando buenos recuerdos, voy acumulando equipaje. Cosas que nos regalan, sobre todo a los niños y cositas que compro que he ido echando de menos en mi día a día en Alemania. Aún quedan unos días para nuestro regreso pero como me conozco y sé lo que me pasa siempre, me pongo con tiempo y ganas.

También estoy aprovechando para hacer todas esas cosas que dije que haría o que le prometí a mis hijos que haríamos y hemos ido dejando. La verdad es que nos hemos recorrido el lugar de punta a punta, aquí y allí, yendo a calas y playas, hemos ido tanto al acuario que ya nos conocían al entrar, hemos visitado el safari, hemos ido en barco, en tren... Cuando echo la vista atrás me queda un buen sabor de boca. Eso es lo importante.

Este tiempo aquí también he podido disfrutar de esas personas a las que quiero, que me han ido demostrando que me quieren y que están aquí para lo que haga falta. La vida con gente que te quiere alrededor es indudablemente más bonita. No son muchos, podrían ser más, pero a los que han estado no me voy sin darles un achuchón y darles las gracias por ayudarme con los niños, por acompañarme en esta nueva etapa, por llevarme aquí y allí, por escucharme, por estar ahí.

Y a parte de ir finiquitando y cerrar capítulo después de tres meses en mi tierra, también toca ponerse manos a la obra con el plan a seguir una vez esté de vuelta en Alemania. Hay tantos flancos a cubrir que a veces se me amontonan las ideas y no saco nada en claro pero como la organización me gusta ya estoy haciendo esquemas, listas y hasta presentaciones powerpoint!  :) Todo con el fin de que la organización y la previsión me ayuden a ir capeando todos los inconvenientes, que los habrá y que se me irán presentando durante el camino.

Y a parte de ir preparando el regreso y el aterrizaje en casa, también toca ir pasando página de todos estos acontecimientos que me han tenido tan tensa, toca mirar hacia adelante. Lo cierto es que ya me siento mucho más cerca de poder hacerlo, ya ni me molesta que mi marido tenga novia y familia feliz, ahora hasta pienso que si es feliz y está centrado en su vida, me dejará a mí rehacer la mía. De hecho, ya ni tengo ganas de echarle nada en cara, ni si quiera tengo ganas de hablarle. Ya toca de una vez por todas ser feliz conmigo misma, sin esperar a nadie para que me salve la vida, ni maridos que han perdido la cabeza, ni príncipes azules, ni nada. Ya toca.


martes, 9 de julio de 2013

Pasado, presente y Futuro

Me sorprendía a mí misma pensando, no te pierdas enfadándote, frustrándote o pensando en qué le dirías (a tu marido) porque ahora mismo no tienes tiempo para nada que no sea cuidar y entretener a tus dos hijos y mirar de buscar la manera de obtener ingresos para sacarlos a ellos dos adelante. Me paré, lo pensé y es cierto. ¿Cuántas energías habré malgastado en enfados y en discusiones que no me llevan a ninguna parte?

Mi presente es difícil y mi futuro incierto pero lo que no me esperaba es tener que echarme a las espaldas el pasado también. Es obvio que mi presente es consecuencia de mi pasado pero me refiero a que ni si quiera tengo la oportunidad de empezar medianamente de cero. No sólo mi panorama ha empeorado, que lejos de decir pues me remango y tiro pa'lante sola y sin ayuda, no, lejos de eso, me toca apechugar con el pasado también y con un futuro sola que no deja lugar a la duda, lo dicho, remángate y ponte manos a la obra porque si no sacas tú a tus hijos adelante no va a venir nadie a sacarte las castañas del fuego (aunque ayuditas tengo muchas y por ello, estoy enormemente agradecida).

En conclusión, no sólo me quiere dejar sin un chavo si no que me tengo que preocupar de buscar la manera de hacerme cargo de las deudas de nuestro pasado. De donde no hay, no busques, dicen, pues va a haber que buscar pero lo que no me mate me hará más fuerte, dicen también y si me muero por el camino, que va a ser que no, lo haré orgullosa de haberlo dado todo en el intento, así que LOS GEHT'S!

domingo, 30 de junio de 2013

Érase una vez...

Tenía 20 años y después de algunas idas y venidas decidí no exponerme más emocionalmente porque sólo me llevaba a experiencias para nada placenteras que reducían mi autoestima a la nada. Cerré capítulo, le dije adiós a la persona que evocaba mi yo víctima y decidí, de alguna forma, como ahora, tomar las riendas de mi vida y escribir yo misma cuál sería mi futuro.

A penas unas semanas más tarde conocí al principe azul de esta historia, al que sería mi amigo, mi compañero, mi mayor admirador durante los siguientes diez años de mi vida. Diez años cargados de todo tipo de experiencias pero con diferencia, diez años impresionantes de amor con mayúsculas. Sentí que había cerrado esa espiral fea que llevaba a las mujeres de mi vida, mi madre, mi abuela, al fracaso emocional y en consecuencia personal, hasta los últimos días de sus vida. Mi hombre era uno de esos maravillosos, desde que se levantaba hasta que se acostaba, que vivía, respiraba, todos los días, durante casi diez años, por su princesa, por mí. Aún se me pone el vello de punta al recordarlo y eso que lo expresado no hace ni mucho menos justicia a la realidad, a la calidad de persona con la que estuve tratando, lo dicho, amor con mayúsculas.

Pero no por nada dicen que los principes azules no existen y hete aquí que estos casi diez años de relación se quedaron en nada al comprobar su forma de hacer las cosas cuando sus intereses un día, sin más, cambiaron.

Sólo cuando miro a nuestros dos hijos pienso que algo de todo esto mereció la pena y que no habrá sufrimiento ni humillación que no merezca la pena vivir por tenerlos a ellos dos en mi vida. Lo cual, dicho sea de paso, no hace necesaria la situación que estoy viviendo. Estoy convencida de que una pareja con hijos se puede separar sin necesidad de dañarse tanto. Vamos, de hecho siempre pensé que de sucedernos algo similar (no lo pensé mucho, la verdad), con todo el amor que nos habíamos tenido seríamos incapaces de hacernos tanto daño. No, no, no, eso no iba a ser posible.

Pues, ¿no querías sopa?