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lunes, 26 de agosto de 2013

Carta de su abogado Vol. II

Hace unos días recibí un mail de mi abogado, me informaba que habían contestado a nuestra respuesta. Esto va así, es un toma y daca. Yo pido, tú dices que no, tú pides y así. 

Está resultando ser aún más difícil de lo que me pude imaginar nunca así que cuando hay noticias del abogado me tiembla todo y me cuesta afrontarlo. Reúno fuerzas antes de leerlo pero no sin antes montarme películas, hago un intento de mirarlo, no me atrevo hasta que finalmente cojo valor abro el adjunto y leo el documento original que su abogado ha enviado al mío. 

Realmente no había nada nuevo que añadir a la historia: que no me va a pagar ni un chavo, que a los niños les va a pagar una miseria y que me largue de la casa en la que él figura aún en el contrato como arrendatario, a la voz de YA!. Los detalles sólo acaban de hacerlo aún todo más perverso, pero me los ahorro.

El dinero ya es para mí una gran preocupación pero el que me ponga unos días de plazo para avisar al arrendador de que me voy de la casa, me perturba bastante. No estoy en situación de afrontar una mudanza, ni física, ni emocional, ni mucho menos, económicamente. Por momentos me siento en un callejón sin salida. Mudarme de casa ahora sin saber si voy a tener que venirme a España a la vuelta de unos meses me parece una locura, hacer pasar a los niños por todo ese trance teniendo en cuenta todo lo que ya llevan a las espaldas me parece inhumano y que él quiera echarnos de la casa sólo por evitar tener que hacerse cargo de la mitad de la renta me parece grotesco. Es que ya ni pretendo que se haga cargo de la mitad del alquiler pero al menos podría decírmelo y mirar la manera para que yo pueda seguir viviendo e ir viendo cuando es el mejor momento, tal vez cuando encuentre un trabajo, para poder inhibirse del contrato. 

En breve vuelvo a casa y vuelvo dispuesta a luchar por lo que es mío y aún más por lo que es de mis hijos. Un par de cientos de euros pueden ser la diferencia entre poder vivir relajadamente y felices o que se me quiebren las ganas de vivir y viva en un infierno o todo lo que está entre medias.


lunes, 12 de agosto de 2013

A un día...

No llamaba a la hora acordada y parece ser que no lo había entendido bien. El que no llamase junto con mi preocupación por no acordar detalles o explicarle ciertas cosas importantes sobre los niños me preocupaba y me enfadaba al mismo tiempo así que decidí llamarle.

Estuvimos una hora hablando y supongo que todo lo hablado me llevó al subsuelo. Después de hablar con su abogado aceptó que ya NO es sólo una amiga y cuando le dije lo mal que me parecía que la trajera a ella a su visita a los niños me contestó que las vacaciones las disfrutaban juntos. Por un momento me sentí como la amante que le exige a su pareja casada y con hijos tiempo para ella misma. Sigo pensando que ha perdido la cabeza aunque en su esfuerzo de justificar el patético comportamiento que ha manifestado este último año dijo que llevábamos desde hacía tiempo discutiendo mucho pero que lo íbamos sobrellevando porque él cedía en todo. Sigue con su actitud cobarde y sigue haciéndome daño.

He pasado una tarde muy mala, muy muy mala, el peso de los niños cuando vas llorando por los rincones es aún mayor y por si eso fuera poco, los niños que se percatan de todo estaban aún más nerviosos y alterados.

He puesto horarios y condiciones que bajo ligeras modificaciones ha aceptado. Ahora ya sé que los niños estarán con su novia y a más de una hora de distancia cuando estén donde se aloja el padre.

Hoy por primera vez he sentido que se ha ido y que no volverá jamás. Supongo que aunque estaba claro, un resquicio de mí esperaba que un día despertara siendo consciente de todo el dolor producido y se esforzase en enmendar los daños, que no le sería fácil pero hubiera sido reconfortante el esfuerzo y el reconocimiento.



viernes, 26 de julio de 2013

Pesadilla en Skype Street

Llevo ya casi dos meses en España y mis hijos hablan prácticamente a diario con su padre, lo cual para mí supone un suplicio, no por el hecho en si, si no por todo lo que trae consigo.

Al principio, cuando llegamos a España, el mayor le preguntaba cuando venía y cuando lo iban a ver y el padre que parece ser, tenía pensado venir en junio, les decía que en un par de semanas se verían. Pasaron las semanas y el padre finalmente no vino y eso resultó ser una decepción para el mayor. Normal. 

Después de lo sucedido y supongo que también debido a la falta de roce, a los niños ya nos les apetece hablar con su padre. El mayor directamente se niega, hay días en los que lo expresa más claramente que otros pero básicamente no quiere hablar con él. El pequeño que vivió enamorado de su padre desde que nació y para el que fue un shock no verlo con la frecuencia que le gustaría en todo este proceso de separación, ha decidido recientemente apuntarse a la moda de su hermano y negarse a hablar con él. Tiene a penas veintiún meses pero si algo he aprendido yo con todo esto es que los niños perciben mucho, muuuuucho más de lo que nos pensamos. Por contra también aceptan muchos de los cambios que una separación supone con mayor naturalidad de la que nos esperamos los adultos.

Suelen hablar por Skype ya que las llamadas a mi móvil alemán fuera del territorio alemán me cuestan un ojo de la cara aunque al principio lo asumía como parte de la situación entendiendo que ya que esas llamadas redundan en beneficio del padre, éste se haría cargo de esas facturas. Qué ingenua. A principios de julio me llegó un mensaje que decía que me cortaban la línea móvil por impago y tuve que hacerle ver al lince del padre que o pagaba la factura o lamentablemente no sería posible continuar con el contacto telefónico con sus hijos. Qué bochornoso tener que recurrir a este tipo de ultimátums porque parece que su sentido común no llega a tanto.

Aunque pagó la factura decidí no hipotecarme el futuro a la espera de que él se hiciera cargo o no de las facturas de móvil. Ni hablar. Le dije que hablaríamos por Skype siempre y cuando yo tuviera cobertura wifi en mi teléfono o si no en el ordenador en casa de mis padres. Así lo hemos venido haciendo este último mes.

Cada vez que recibo un mensaje en el que me pregunta si puede hablar con los niños se me cae el alma a los pies porque sé que me toca media hora desesperante. Es una pesadilla.

Consecución de los hechos de forma resumida:

1.- Llega mensaje del padre.
2.- Niños, papá va a llamar. 
3.- El mayor grita que no y el pequeño se escabulle.
4.- Ignoro sus reacciones porque es algo por lo que hay que pasar, queramos o no -hijos, asumámoslo-. Pongo en marcha el programa y espero la llamada. Mientras, los voy animando a que se acerquen a decirle algo a su padre.
5.- Mi hijo mayor me explica que quiere jugar, que se lo está pasando muy bien y que NO QUIERE hablar con su padre.
6.- Su padre llama, descuelgo, nos vemos las caras (qué suplicio), no nos decimos nada y llamo a los niños, les urjo a que vengan que papá les espera. 
7.- Mi hijo mayor ignora mis llamadas y el pequeño ya está a punto de atravesar la frontera con una identidad falsa.
8.- Yo me pregunto por qué tengo que asumir ese rol cuando yo soy la primera que entiendo porqué los niños no quieren hablar con su padre aunque siguiendo las recomendaciones de mi abogado y pisoteando mis principios y mi autoestima continúo, ya con un tono más serio pidiéndoles a los niños que se acerquen al ordenador.
9.- Llamo a la interpol y consigo dar con el pequeño, le pongo los grilletes y lo poso delante del ordenador, su padre le dice cuatro tonterías, él parece que reacciona a alguna y después de como mucho unos minutos se ha largado y me vuelvo a quedar sola con el padre. ¡Yupi!
10.- Le digo al mayor que si no quiere hablar con papá que no pasa nada pero que al menos venga a decirle hola, le explique que está jugando y que después podrá seguir con lo que está haciendo. Después de repetirlo varias veces lo hace pero se niega a hablar en alemán con su padre y hace tonterías que me ponen nerviosa.
11.- El mayor continúa con su teatrillo, ese que si pudiésemos traducir en nuestro idioma de adultos diría algo así como "papá no me gusta nada de todo esto, no quiero hablar contigo porque has hecho cosas que aunque no consigo entender muy bien, no me gustan y además gritas y hablas mal a mi mamá cuando te enfadas y que sepas que cuando me despierto por las noches quien está a mi lado es mi mamá y cuando mi hermano me engancha del pelo es mi mamá quien corre a rescatarme y cada vez que me caigo es mi mamá quien viene corriendo y me canta "sana, sana". Papá, es que hace tanto tiempo que no acumulo un recuerdo agradable contigo que no me apetece decirte nada como si nada de lo anterior fuese importante"
12.- Decido que ya basta y vuelvo a intentar acercar los niños al ordenador para que se despidan y podamos acabar con toda esta pantomima, volvamos al punto número 7. 
13.-Finalmente se despiden y colgamos.

Así todos los días. Días mejores y días peores pero básicamente nos pasamos media hora de esta guisa. Insisto, ¡qué pesadilla!



viernes, 19 de julio de 2013

Mudarme o no mudarme. Ésta si que es la cuestión.

Ahora este tema ronda mi cabeza y la verdad es que aunque tengo claro que quiero hacer, lo habido y por haber, por no tener que mudarme, hay que tener muy claro a que me enfrento. Llevo un par de días hablando con una buena amiga que, en un acto de responsabilidad, me invita a la reflexión.

Hagamos recuento de gastos:

Vamos a ver, por un lado tenemos que si me quedo, tendré que asumir mil euros de alquiler, más internet y luz: 1150€. A esto hay que sumarle la comida y haciendo cálculos creo que con cincuenta euros a la semana podríamos sobrevivir, sin comprar caprichos. Yendo a comprar a un hipermercado económico, lo consigo: 250€ más. En transporte también necesito invertir dinero, bien sea en gasolina para el coche o en una tarjeta de transportes. He pensado en trasladarme a la guardería, como al trabajo (que aún no tengo), en bicicleta pero hay que disponer de un plan B. Creo que con cincuenta euros de gasolina al mes o cincuenta euros en tarjeta de transportes cubriría esta parte: 50€ más. Aunque la ley alemana establece que los gastos de guarderías no están incluidos en el dinero que me pasa por los niños, según el abogado de mi marido no se va a hacer cargo. También es verdad que bajo la condición de padres separados el precio por la guardería disminuye, por lo que después de mirar un poco en internet, calculo que pagaré unos 250€ por la guardería de ambos y la comida. Después ya veremos si se hace cargo de la mitad o no, ahora pongámonos en lo peor. El sofá, la tele y la cocina se están pagando en cómodos plazos mensuales, 270€ más. Por último mi smartphone que va a dejar de ser smart ¡a la voz de ya! como no consiga rebajar la cuota a unos 30€ en total. Negociaré con mis amigos de la Telekom. Y con esto llegamos a la módica suma de 2000€. Hay más deudas, créditos e historias que una vez que consiga trabajo y forma de pagarlos, los pagaré, como jurista conozco mis obligaciones y aún mejor, las consecuencias de no cumplirlas.

Y ahora hablemos de los ingresos:

Como ingresos dispongo del Kindergeld que si mi marido viene a buenas a cambiarlo a mi nombre, suponen un ingreso de 368€ al mes y por otro lado, lo que el padre está obligado a pagarles quiera o no quiera, a esto no se puede oponer bajo ningún concepto, es la pensión alimenticia o Kindesunterhalt. Esta cifra puede variar mucho, va en relación a su salario y a grosso modo y haciendo una media podrían suponer unos 600€ al mes. Por lo que andamos cerca de la mitad de lo que necesito ingresar mensualmente.

Debo encontrar un trabajo donde ingrese alrededor de unos 1200€ netos al mes. Lo cual no es fácil pero a mi favor están las fervientes ganas de salir adelante y un empuje increíble para demostrarme a mí misma que no es verdad eso de "Sin ti no soy nada". 

Pero bueno, al lío:

Pros de mudarse a una vivienda que suponga la mitad, es decir, de unos mil euros a unos quinientos euros. Por menos no encuentro nada que cubra nuestras necesidades mínimas de espacio y ubicación:

1.- El gran beneficio de mudarse sería que las exigencias económicas serían mucho menores y eso entre otros, me relajaría a la hora de tener que buscar empleo no siendo necesario tal vez, ni una jornada completa. En caso también de necesitar apoyo económico externo, la ayuda no tendría porqué ser tan abultada.

Y aquí acaban los beneficios de mudarse a otra vivienda, el único beneficio, que ahí es nada, es el económico. Vamos a ver los problemas de mudarse:

1.- La mudanza supondría un coste entre empresa de mudanza, desmontaje y montaje de muebles, de la cocina y pintar toda la casa y dejarla en orden para entregarla, de unos tres a unos cuatro mil euros calculo a bote pronto (sin contar que deba invertir algún dinero en la nueva casa). Estoy informándome con diferentes empresas de mudanzas para que me den precios pero la primera con la que lo he intentado no quiere dar precios, ni aproximados, si no ve la casa antes. Por cierto, este dinero por supuesto, no lo tengo.

2.- En segundo lugar y para mí, el problema más importante, el cambio que supone para mis hijos. Ya han sufrido muchos cambios y cuando tanteo a mi hijo diciéndole que si buscamos otra casa más chuli, me dice que si Lorenz se va a venir con nosotros, el hijo de unos vecinos con el que suele jugar. Y que si el trampolín, que hay instalado en el jardín comunitario, nos lo llevaríamos. Cuando me dice estas cosas, creo que representan el apego que le tiene a ese ambiente. Le hace feliz volver a casa cuando los recojo en la guarde y parece que corretear de aquí para allá por nuestro jardín o el comunitario con su bici, le encantan.

3.- Y por último, esta casa es para mí la culminación de muchos esfuerzos, de sueños, en esta casa y a pesar del poco tiempo que llevo en ella, no sólo he invertido tiempo, he invertido ilusiones y no me encuentro con fuerzas ni físicas ni emocionales para, no sólo afrontar una mudanza, si no para mandar a la porra todos esos sueños e ilusiones porque mi príncipe azul haya decidido salirse del cuento. No será fácil, lo sé, pero quiero intentar ver si soy capaz de sacarlo todo adelante.

La conclusión a la que llego es clara, tengo que ponerme manos a la obra y pasar a la acción y creo que ahí me encuentro ya, cualquier idea o ayuda será bienvenida. 

¡Vamos!

lunes, 15 de julio de 2013

Tomando decisiones

Se cuece un jaleo interesante debido a toda la situación generada con mi separación y con el hecho de estar viviendo fuera de mi país. Resulta que aunque tengo un permiso para salir de Alemania con los niños debo estar de vuelta a más tardar en el 31 de Agosto y así me lo ha recordado un par de veces ya mi abogado. Le preocupa, es obvio que este tema es serio.

No obstante lo cual, la realidad que me espera no es un camino de rosas, no tengo capacidad económica para financiar mi supervivencia y la de mis hijos de forma autónoma y parece que mi príncipe azul lucha por dejarme sin un chavo

Hasta aquí nada nuevo. 

Ahora el asunto es si personas de mi entorno, de mi familia, mis padres me podrían echar una mano hasta que encontrase forma autosuficiente para salir adelante y luego ya poder ir devolviendo según pueda esa ayuda prestada. Los únicos con capacidad económica para ayudarme son mis padres y la cuestión es que mi padre no entiende cómo no he iniciado ya los trámites para mudarme a España y mi madre en cierta manera, le apoya. Y bueno, hasta cierto punto es su opinión aunque el problema es cuando condicionan su ayuda, económica o de cualquier tipo al hecho de que me mude ab sofort a España. 

Y yo me pregunto, ¿a alguna de estas personas que se supone que me quieren y me apoyan, les importa qué siento yo? ¿Tal vez no es demasiado pedir que deje toda mi vida, porque mi marido no es lo único que tengo en Alemania, y me venga con lo puesto a casa

Mi vida está allí y se me ocurren mucho y variados motivos por los que volver. También es cierto, que haber pasado aquí ya mes y medio confirma lo que ya me esperaba y es que si allí no va a ser fácil, aquí tampoco sería mejor. 

Quiero ver de lo que soy capaz, si me voy o no de Alemania quiero hacerlo por convicción propia y no escapando de una situación, hecho que me frustraría aún más. Quiero ser feliz y eso se consigue tomando tus propias decisiones y siendo consecuente con ellas. Y es por este motivo que YO, mujer separada y con dos hijos, mayor de edad y en pleno uso de mis facultades, decido quedarme sola en Alemania y sin ayuda de mis padres. 

Que así sea.

jueves, 4 de julio de 2013

Desesperada



desesperado, da.

1. adj. Dominado por la desesperación. U. t. c. s.

2. adj. Extremo, forzoso, causado por la desesperación. Una decisión desesperada.

3. adj. Que no tiene remedio o no permite concebir esperanzas. Un caso desesperado.



Las tres acepciones casan con mi situación. Mi querido príncipe azul ha decidido crujirme mediante su abogado. Ha decidido que aunque haya dedicado los últimos casi cinco años de mi vida al proyecto de familia que teníamos en común, dejando con ello de lado mi propia vida, relegando mis estudios en la universidad a un segundo plano y muchas otras cosas mientras él desarrollaba una próspera carrera profesional que ahora le brinda unas condiciones y un salario más que satisfactorios, pese a todo esto, yo me quedo sin nada. Y no es que quiera quedarme con el coche, o con la casa o con cosas que ni si quiera tenemos, a mí lo único que me gustaría es tener la oportunidad de empezar de cero sola, un apoyo económico que me permita pagar el alquiler, la comida, aunque sea un mes para poder encontrar un trabajo. Mis hijos pueden estar en la guardería desde las 8:00 hasta las 16:30 por lo que espero poder encontrar algo, LO QUE SEA, que al menos me permita pagar el alquiler, que no es poco, pero una mudanza trae consigo más problemas que ventajas (éste es otro interesante capítulo de toda esta pesadilla).



Llevo más de un mes en España y me quedo otro tanto más, sería también interesante conseguir un trabajo aquí de LO QUE SEA, algo que me permitiera llevarme algún dinero a Alemania porque el 1 de Septiembre debo pagar mil euros de alquiler y poder comprar comida. Al menos lo básico.



Espero conseguirlo...

martes, 2 de julio de 2013

Cuando la lucha por tus intereses se torna una guerra perversa

Hace unos días recibí la primera comunicación del abogado del que fue mi príncipe azul. Muy triste, muy decepcionante, aún más de lo que me esperaba y no tengo tiempo ni fuerzas para enfadarme más. Aún más.