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miércoles, 12 de marzo de 2014

Nuevo capítulo: Cuenta embargada.

Después de más de un año y medio de pesadilla, sigo encontrándome con obstáculos importantes en el camino.

La última sorpresa es que me han embargado la cuenta por una deuda que ni si quiera me pertenece a mí directamente. Tenía una tarjeta de crédito conjunta con mi exmarido y éste que prometió haberla pagado, no lo hizo. Ayer por sorpresa llamé a mi banco y resulta que la empresa acreedora ha embargado mi cuenta y hasta que no salde los dos mil y pico euros que hay pendientes, no podré disponer de un céntimo de mi cuenta. Es agobiante cuando tus ingresos son muy humildes y a penas te alcanzan para pagar lo imprescindible y comer. 

Nada en esta vida es una casualidad o un accidente, todo pasa por un motivo. Yo hace un tiempo que he dejado de luchar o de nadar a contra corriente cuando algo así me sucede. Según lo imagino en mi mente, floto en el agua de un río que me transporta, no sé muy bien dónde, pero es irrelevante. Si nado a contra corriente, me desgasto, me altero, me canso y con mucha probabilidad acabaré antes o después en el mismo lugar.

Si pienso en el problema neto, sin contexto o sin otras añadiduras puedo caer fácilmente en la desesperación pero como decía, desde hace un tiempo ya no veo los problemas de una forma individual si no en su contexto y lo cierto es que tengo a mi madre, a buenas amigas, dos hijos sanos y felices, un abogado, un trabajo y dos manos para tirar del carro y salir adelante.

Sobrevivo y sobreviviré.

lunes, 15 de julio de 2013

Tomando decisiones

Se cuece un jaleo interesante debido a toda la situación generada con mi separación y con el hecho de estar viviendo fuera de mi país. Resulta que aunque tengo un permiso para salir de Alemania con los niños debo estar de vuelta a más tardar en el 31 de Agosto y así me lo ha recordado un par de veces ya mi abogado. Le preocupa, es obvio que este tema es serio.

No obstante lo cual, la realidad que me espera no es un camino de rosas, no tengo capacidad económica para financiar mi supervivencia y la de mis hijos de forma autónoma y parece que mi príncipe azul lucha por dejarme sin un chavo

Hasta aquí nada nuevo. 

Ahora el asunto es si personas de mi entorno, de mi familia, mis padres me podrían echar una mano hasta que encontrase forma autosuficiente para salir adelante y luego ya poder ir devolviendo según pueda esa ayuda prestada. Los únicos con capacidad económica para ayudarme son mis padres y la cuestión es que mi padre no entiende cómo no he iniciado ya los trámites para mudarme a España y mi madre en cierta manera, le apoya. Y bueno, hasta cierto punto es su opinión aunque el problema es cuando condicionan su ayuda, económica o de cualquier tipo al hecho de que me mude ab sofort a España. 

Y yo me pregunto, ¿a alguna de estas personas que se supone que me quieren y me apoyan, les importa qué siento yo? ¿Tal vez no es demasiado pedir que deje toda mi vida, porque mi marido no es lo único que tengo en Alemania, y me venga con lo puesto a casa

Mi vida está allí y se me ocurren mucho y variados motivos por los que volver. También es cierto, que haber pasado aquí ya mes y medio confirma lo que ya me esperaba y es que si allí no va a ser fácil, aquí tampoco sería mejor. 

Quiero ver de lo que soy capaz, si me voy o no de Alemania quiero hacerlo por convicción propia y no escapando de una situación, hecho que me frustraría aún más. Quiero ser feliz y eso se consigue tomando tus propias decisiones y siendo consecuente con ellas. Y es por este motivo que YO, mujer separada y con dos hijos, mayor de edad y en pleno uso de mis facultades, decido quedarme sola en Alemania y sin ayuda de mis padres. 

Que así sea.

lunes, 8 de julio de 2013

Sin un chavo

Ésta sí que es buena. Ahora resulta que con todo este jaleo, el mozo se ha crujido todos los ingresos habidos y por haber. No paga las facturas, las mías por supuesto, y aquí estoy sin poder usar mis tarjetas, con avisos en el móvil de que me van a cortar el teléfono y viviendo de la caridad de mis padres.

Mientras él pasea modelitos nuevos cada vez que tengo oportunidad de verle a través de Skype (habla por videoconferencia con los niños). Se corre juergas y va de aquí para allá. Lo digo por lo que me cuenta, que maldita sea la gana que tengo yo de que me cuente nada. En conclusión, se subió a un tren de vida que le hipnotizó y lejos de hacer las cosas bien, empezó a hipotecar aún más nuestro futuro y lo que es peor, a comprometer el futuro próximo de sus hijos. 

Esta noche quiere que hablemos del tema por Skype. Malditas las ganas (otra vez). Le dije que de estos temas hablase con mi abogado, pero él insiste. Le escucharé, quiero saber que tiene que decirme y después, que sea mi abogado el que actúe.

No puedo más. ¿Cuándo va a acabar esta pesadilla?