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miércoles, 7 de mayo de 2014

Vamos dando pasitos

Aún no he pagado el alquiler pero confío en hacerlo pronto. 

Estoy vendiendo todo lo que pillo para ir juntando y pagar el alquiler, hay que comer y el mayor necesita unas sandalias que se le cuecen los pies los días que se tercian calurosos.

Hoy estoy algo más positiva, he vendido algo y me siento animada, hay otras cosas en proceso por lo que espero que como cada mes de una forma u otra consiga sobrevivir, pagar lo imprescindible y juntar fuerzas para el mes siguiente. 

He hablado con el departamento de personal para que en lugar de que me acumulen las horas extra a cambio de días libres, me las paguen, así que algo es algo. 

Estoy negociando una ayuda social y si consigo reunir la montaña de papeles que me han solicitado a tiempo, espero que me la concedan.

Mi abogado me ha confirmado que puedo ir a España unos días con los niños aunque el padre por despecho no me quiera dejar. Sin su consentimiento se supone que no puedo sacar a los niños del país pero teniendo en cuenta que tengo billete de vuelta, que sólo son unos días y que viajo a mi país de origen ningún juez se negaría a que lo hiciese. Sería poco inteligente por su parte meterse en ese sarao me vino a decir mi abogado. 

En fin, poco a poco, pasito a pasito. 

domingo, 4 de mayo de 2014

Aritmética real y compleja

En su momento hice unas cuentas y unos cálculos, no es que no fuesen realistas, que lo eran en gran medida pero con lo que no contaba era con los imprevistos. 

Llega principios de mes y me enfrento a mil euros entre alquiler y gastos, como calefacción, agua... Luego a parte los gastos de la guardería, la aupair, internet y además tenemos que comer y vestir. 

Yo a penas me compro nada, todo lo dejo para cuando haya un golpe de suerte y reciba algún dinero por aquí o por allí pero no llega y cuando llega, recibo cartas de embargos o cartas que simplemente asustan, al pequeño se le rompen los zapatos que heredó de su hermano, al mayor le está todo ceñido o necesita unas botas para la lluvia, en fin. Al menos bien está que más tarde o más temprano me vaya quitando esas cosas de en medio pero si esto es una carrera de resistencia mi resistencia empieza a quebrantarse. 

Mis padres siguen subidos a la burra y no me ayudan, mi exmarido lejos de colaborar, me echa tierra encima y eso hace que por ejemplo, necesite una aupair. También el hecho de no poder compatibilizar trabajo y horario de guardería han sido definitivos para tomar esa decisión. Una babysitter a 10€ la hora era algo que estaba por encima de mis posibilidades. 

Las cuentas se complican cuando tienes que asumir por un lado un compromiso laboral y por otro, el cuidado por completo de tus hijos. Porque seamos realistas pasar con tus hijos 9 horas domingos alternos no podemos atribuirlo a asumir el cuidado y la educación de tus hijos, ¿no?. El nombramiento de padre del año se le quedaba corto.

Sé que esto no será así toda la vida, sé que mis hijos crecerán y que las cosas irán mejorando pero perderme el ahora a costa de lo que pueda ser mañana, no me tranquiliza, lo siento. 

Sigo buscando un segundo trabajo, no encuentro nada. Lo seguiré intentado, sigo en la lucha. 

jueves, 1 de mayo de 2014

Al menos la vida sigue

No son pocas las veces que me acuerdo de escribir, con lo bien que me hace y no son menos las veces que a lo máximo que alcanzo es a escribir un par de frases en Twitter. 

Tengo aupair desde hace dos meses, muchas cosas han mejorado pero tampoco está ausento de problemas el tema. Una muchacha de 22 años que siempre ha vivido con sus padres y aterriza en un hogar como el mío, tiene su aquél. 

Mantengo mi trabajo, que no es poco pero aspiraba a un ascenso rápido debido a algunas promesas por parte de mi empresa y después de medio año se apodera de mí la frustración. 

Las deudas y los gastos me consumen y voy reduciendo gastos, aún y cuando pensaba que ya no podía apretarme más, sigo encontrando la manera. De eso me siento orgullosa aunque siga acumulando deuda y no consiga cuadrar las cuentas. Al menos, mejoro, que no es poco. 

De ahí que esté buscando un segundo empleo. A parte de mi trabajo actual y alguna que otra clase esporádica de español no género otra fuente de ingresos. 

Mis padres me la han jugado, no quieren devolverle algo que tienen a mi exmarido hasta que les devuelva un dinero que tiempo ha, nos prestaron. Eso me ha dibujado un panorama dantesco con el padre. No me va a pagar atrasos, me demandará y ha dejado de visitar a los niños. Mis padres han dejado de hablarme y mi exmarido me ha dedicado un par de "piropos" de esos que duelen, aún y cuando ya no se siente nada. Todo esto a consecuencia de decirles a cada uno lo que creía que se merecían. 

Hoy me he levantado, en día festivo, con los niños y con la aupair de día libre. A penas tengo tiempo para mí o trabajo, o tengo que hacer gestiones en las administraciones suplicando piedad y ayuda o tengo que hacer la compra o mis necesidades fisiológicas. Las aproximadas 30 horas que trabaja la chica, no dan para mucho más y gracias que está y puedo hacer todo eso. 

Lo dicho, hoy me levantaba con este panorama y me he puesto a llorar, sólo se me venían a la cabeza palabras de agradecimiento para todos aquellos que me han ayudado, aún y cuando no creían en mi plan extremadamente optimista, porque lo era y después me embargaba la triste sensación de asumir la derrota y rendirme. 

Días malos los tenemos todos y yo también moriré de pie antes que vivir de rodillas. Espero esa luz, esa buena nueva que me dé aire para seguir. 

jueves, 13 de marzo de 2014

48 horas tras el embargo

Vivo en Alemania, país que se enorgullece de ser uno de los países más garantistas en cuanto a servicios y coberturas sociales. Ya desde un principio tengo yo mis "peros" pero por lo general, me gusta y adoro el país en el que vivo. Me trata con cariño y lo que es más importante estoy resurgiendo de mis cenizas gracias a este país por lo que siempre tendré palabras de agradecimiento.

Dicho lo cuál, prosigamos. Resulta que por una deuda que realmente no me correspondía pagar a mí o no al completo, tengo mi cuenta bancaria embargada. Sin notificación, ni previo aviso. Eso sí, ayer, una semana después, el acreedor tuvo a bien comunicarme la situación, que ya era un hecho. No damos con el deudor pues vamos a expoliar a todo aquél que tenga relación alguna con éste. Wunderbar! 

No os negaré que después de todo lo sucedido y de que en su momento mi exmarido se diera a la buena vida con su nueva novia como si no hubiera un mañana (ni un ayer), me esperaba situaciones complicadas, acreedores "molestos" e incluso requerimientos judiciales pero esto, esto me pone en jaque. Si es ya de por sí complicado sobrevivir con un mísero sueldo y una mísera manutención, imaginaos si de repente ya no tienes acceso a un céntimo de tus ridículos ingresos.

Ya no hay maravillas que hacer, ya no hay posibilidades de hacer malabarismos para poderles comprar actimel a tus hijos a costa de comprar esas compresas barateras odiosas que nunca me imaginé comprando.  No hay nada que hacer, cero por cero, es cero. Ni un chavo.

No me detengo en mi lucha, ¡eso jamás!. Estoy dialogando con el banco para que, dada mi situación vulnerable de estar sola con limitados recursos y dos niños pequeños me den acceso a parte de mi dinero para poder cubrir necesidades básicas como puedan ser comer o pagar la factura de la luz. Sinceramente me resulta insultante que esto no sea obvio para cualquiera. Mi abogado está intentando solucionar o negociar con la empresa acreedora al tiempo que también intenta obtener una cantidad mayor a la que acceder en mi cuenta para poder hacer frente a los pagos como son el alquiler, luz, agua, teléfono, guarderías, comida de la guardería... en definitiva esos gastos fijos. Sin ir más lejos, la empresa de catering que trae la comida a la guardería de mis hijos, no ha podido realizar el cargo este mes en la cuenta por estar embargada y ya me han avisado de que a partir del 15 del mes actual, no les dan más comida a mis hijos. 

¿HEMOS PERDIDO TODOS LA PUTA CABEZA?

¿Estamos hablando de ofrecer alimento a dos criaturas de dos y cuatro años, no? ¿No estamos hablando de mi suscripción al club de campo o de las clases de piano o de tenis de los niños, no es cierto?

Ya me he descontrolado.

Respira hondo querida.

Con la ayuda de mi madre y mis amigas estoy pagando lo imprescindible para que nada de todo esto afecte a mis hijos, pagar guarderías, tener comida en la nevera o pagar el recibo de la luz. Así que bueno, mi indignación es mayúscula y en los dos últimos días no he podido dormir, estoy con fiebre y con un catarrazo que se ha instalado en mis bronquios y pretende acompañarme hasta el verano, pero también gozo de apoyo y eso es lo más importante.

Permitidme la osadía de decir que muchas veces me sorprende ver cómo sigo luchando contra viento y marea con la misma fuerza o más que el primer día. 

Pese a todo, no hay que perder de vista que poco a poco lo estoy consiguiendo. No puedo dejar que el árbol, no me deje ver el bosque.

#gogogo

miércoles, 12 de marzo de 2014

Nuevo capítulo: Cuenta embargada.

Después de más de un año y medio de pesadilla, sigo encontrándome con obstáculos importantes en el camino.

La última sorpresa es que me han embargado la cuenta por una deuda que ni si quiera me pertenece a mí directamente. Tenía una tarjeta de crédito conjunta con mi exmarido y éste que prometió haberla pagado, no lo hizo. Ayer por sorpresa llamé a mi banco y resulta que la empresa acreedora ha embargado mi cuenta y hasta que no salde los dos mil y pico euros que hay pendientes, no podré disponer de un céntimo de mi cuenta. Es agobiante cuando tus ingresos son muy humildes y a penas te alcanzan para pagar lo imprescindible y comer. 

Nada en esta vida es una casualidad o un accidente, todo pasa por un motivo. Yo hace un tiempo que he dejado de luchar o de nadar a contra corriente cuando algo así me sucede. Según lo imagino en mi mente, floto en el agua de un río que me transporta, no sé muy bien dónde, pero es irrelevante. Si nado a contra corriente, me desgasto, me altero, me canso y con mucha probabilidad acabaré antes o después en el mismo lugar.

Si pienso en el problema neto, sin contexto o sin otras añadiduras puedo caer fácilmente en la desesperación pero como decía, desde hace un tiempo ya no veo los problemas de una forma individual si no en su contexto y lo cierto es que tengo a mi madre, a buenas amigas, dos hijos sanos y felices, un abogado, un trabajo y dos manos para tirar del carro y salir adelante.

Sobrevivo y sobreviviré.

domingo, 9 de febrero de 2014

Sigo sobreviviendo

Sigo sobreviviendo, que nadie se asuste. Mi cuenta fue bloqueada y como mi intención era la de preservar el anonimato y no contenía dato personal alguno pues se lo han tenido que pensar largo y tendido.

Estos dos últimos dos meses han sido intensos, ha habido cambios, muchas emociones pero mucho, mucho optimismo. Si no, de qué estaría yo aquí todavía dando parte de mi vida.

Mantengo mi trabajo, que no es poco y no sólo eso si no que además he ido evolucionando hasta estar bien considerada por personalidades importantes de mi empresa. Eso es bueno.

Ahora mismo opto sin muchas opciones, también sea dicho, a un ascenso que podría ser el trampolín a la tranquilidad económica que necesito pero bueno, surgirán más posibilidades, lo sé. Lo presiento.

El padre sigue con sus idas y venidas. Ve a los niños en el mejor de los casos dos ratos cada quince días, un rato el sábado y otro el domingo y poco más. No participa en nada, ni llama, ni se preocupa de nada. Asumido lo tengo.

Yo por mi parte siento que en los últimos tiempos estoy rozando el límite de mis capacidades y es por eso por lo que me puse en contacto con una agencia de Aupairs en internet para poder tener una Aupair. Si todo marcha, a finales de mes tendré la ayuda que necesito y podré trabajar algo más lo cual por el momento es genial porque podré ganar más dinero y ahora mismo, urge obtener más ingresos. Mantengo intacto mi calendario con mis hijos, es decir, este cambio permitirá que siga pudiendo levantarme con mis hijos, desayunar con ellos, darles la cena, achucharnos un poco después de cenar en el sofá y llevarlos a la cama. Los fines de semana compensarán el resto.

Sigo en marcha con gestiones y temas para obtener ayudas sociales pero no es fácil, NO ES FÁCIL. Me hacen perder mucho tiempo y energía pero es lamentablemente así.

Esto es una lucha constante pero no me preocupa. Yo soy una luchadora.


martes, 1 de octubre de 2013

Volcada en la búsqueda de empleo

Después de ver que este mes no sólo he tenido que hacer frente a los gastos del mes, sino a los atrasos desde que me fui (¡qué listo!), guarderías, suministros varios y otros gastos me doy cuenta que mis previsiones me empujan al acantilado económico.

Entre todo lo que tengo que hacer, entre toda la tediosa burocracia en la que me veo envuelta, entre cuidar de mis hijos, de la casa, de mí, tengo que hacer horas extras para mandar currículums con carta personalizada dazu como se estila en estas tierras, ir a empresas de trabajo temporal, maquearme y ponerme crema antiojeras para compensar las 5 horas que con suerte, alcanzo al cabo del día.

Dicho sea de paso, viendo que era contraproducente para mi salud, he dejado el Redbull (¡notición!) y procuro mantenerme con un café con leche por las mañanas, en lugar de los dos o tres cafés que me venía tomando (a parte del redbull).

Hoy precisamente tengo una entrevista, espero que sea fructífera y además comprando el pan he visto que buscaban gente, así que doble trabajo hoy. Prepararme para la entrevista y darlo todo y preparar currículum y carta  de presentación para enviarla por correo a la franquicia que me suministra pan y cruasanes.

Esta mañana, en otra más de las administraciones a las que he acudido, me ha vencido el desánimo y he roto a llorar delante de la funcionaria que no daba crédito a lo que le contaba. Va a necesitar que le lleve una montaña de papeles para empezar a tramitar cualquier ayuda, así que he reservado la noche, cuando los niños se duerman, para tenerlo listo para esta semana.

En esos momentos he llegado a pensar "juro que te mataré", no lo toméis como nada literal, es una forma de decir que me pagará todo este desgaste, este dolor, este sufrimiento y lo que es peor, el sufrimiento que de forma directa o colateral les llega a mis pequeños.

Con la cabeza alta, con fuerza, con brío, con un aquí estoy yo, pongo a Dios por testigo :) que salgo de esta!

domingo, 15 de septiembre de 2013

Estoy perdida

Esto ya no hay por donde pillarlo. Mi exmarido ha perdido la cabeza y esto no va a acabar bien.

Llevamos más de dos semanas en Alemania y el padre todavía no me ha pedido venir a buscar a sus hijos y el contacto con sus hijos se reduce a dos interacciones (penosas) por Skype. Alucinada me tiene.

Estoy perdida, entre que llevo lo que va de mes apagando fuegos a golpe de transferencia para hacer frente a pagos básicos de la vida diaria (junto con los atrasos) como puedan ser guarderías, la comida de los niños en la guardería, las clases de natación de antes del verano, la luz que han gastado él y su novia este verano en nuestra casa y un largo etcétera; entre esto y su desvarío intentando por todos los medios hacerse con la mitad de nuestros bienes de la casa, sin pararse a pensar que se está perdiendo a sus hijos junto con el hecho de que está deteriorando ya no nuestra posible relación de amigos en un futuro, si no ya la relación que le va a tocar tener conmigo toda su vida por nuestros hijos en común.

Honestamente creo que está abanderando un despropósito tras otro. Creo que se ha subido a un tren del que ahora no puede bajarse, tal vez porque defraudaría expectativas de las personas de su entorno, porque piense que su única opción ahora es tirar para adelante porque venirse atrás le mostraría como un ser débil, o tal vez porque simplemente sea idiota.

Yo procuro no prestar demasiada atención a todo lo que no sea salvar mi situación, hacer frente, de momento con ayuda, a todas las deudas que afectan a mi día a día, a buscar trabajo, a mejorar en todo lo que pueda el idioma y por su puesto, en pensar en mis hijos y en mí, pero cada vez que giro la mirada a ver cómo está la situación lo cierto es que me asusto.

Supongo que habrá lugar para un post posterior que aclare tanta incertidumbre pero de momento, estoy perdida.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿Siesta o RedBull?

Aún estoy en fase de adaptación como mis hijos en la guardería, que se vuelven a adaptar aunque ya les resulte todo  familiar.

La vuelta está siendo dura porque obviamente hay muchas cosas amargas, el hecho de que mi exmarido y su novia hayan estado viviendo en mi casa durante nuestra ausencia ha hecho que su impronta esté por toda la casa. Hasta corazoncitos pintados en la pizarra me he encontrado. A veces lo vivo como algo humillante, pero casi siempre me río.

La cuestión es que entre ubicarme y organizar la ropa de los niños, que a esta edad crecen tan rápido que todo lo que tenían en sus cajones les está pequeño. Luego tengo que ponerme al día con todos los pagos pendientes, acreedores que me llaman, a los que llamo... Vamos, que las horas de guardería se me quedan en nada para poder hacer todo lo que tengo que hacer. 

Uno de mis principios es, ya que aún no trabajo e igualmente van a la guardería cuando los voy a recoger tengo que haber hecho todo lo imprescindible y dedicarme a ellos por entero. Nos vamos al súper, que les encanta, nos vamos a la estación, cuando reúno valor, esperamos en la parada hasta que llega el tranvía que a mi hijo mayor le gusta más y todo lo que a ellos, dentro de lo razonable, se les antoje.

Por las noches, cuando se duermen, aprovecho para desquitarme por aquí escribiendo cuatro tonterías de vez en cuando ;) y continúo con mi labor de oficina, transferencias, mails y gestiones en general. Lo que a fin de cuentas supone que duermo unas cinco horas al día y cuando estoy despierta o estoy con los niños o enfollonada.

Hoy me arrastraba y me he decidido a dormir una siesta, me lo voy a permitir, he pensado. El problema es que siempre van surgiendo cosas que me impiden echarme y dormir un poco, hoy ha sido uno de esos días y llegado el momento me he preguntado, me acuesto y miro de relajarme o me tomo un redbull y echo los restos.

Adivinad.

jueves, 29 de agosto de 2013

Una de vaqueros

Agotando ya las últimas horas en la tierra patria hemos ido hoy a un rancho que hay cerca de una playa dispuestos a que mis pequeños jinetes se subieran a un poni a trotar

Cuando hemos llegado nos hemos cruzado con un señor con cara de pocos amigos pero como andaba atareado transportando cajas pensé que trabajaría de mozo de las cuadras o qué sé yo. Mirando los caballos de repente nos ha desaparecido y mirando por las diferentes casetas me he dado cuenta de que no había nadie. Al cabo de unos minutos ha aparecido y le he preguntado si era él el que se encargaba de entregar los equinos y sin ni si quiera mirarnos ha contestado que sí y me ha dicho el precio. Le he dicho que queríamos un poni y le he preguntado si sería posible subir a mis hijos juntos, me responde que no, sin más explicaciones e insisto, sin ni si quiera mirarnos. Mi hijo me pregunta que por qué (qué novedad) y le digo que supongo que es porque es demasiado peso para el caballo pequeñito, que es como llama mi hijo a los ponis. El hombre se gira, algo airado y nos dice que no, que nada que ver, que el problema es que las piernas de los niños golpean las del poni al caminar y lo lastiman. Le he contestado algo sorprendida porque hablamos de un niño de a penas 4 años y otro de 22 meses, a los que sus piernas ni si quiera superarían el contorno del lomo del animal. Se gira y con mal gesto me dice que adiós y buenas tardes. Me quedo perpleja, mi hijo mayor se asusta y por si no fuera poco, estalla de indignación y a gritos y esta vez dedicándome todos sus sentidos y su mirada, me dice que siempre tiene problemas con los padres, que los niños no hacen más que darle problemas y cuando me di cuenta que miraba a mis hijos con cara de ira, salí de mi asombro de golpe y urgí a los niños a irnos, como él nos seguía, cogí al pequeño en brazos y le dije al mayor que fuera más rápido, viendo nuestra reacción elevó el volumen y prosiguió detrás nuestra hasta que también cogí al mayor y empecé a caminar apresurada, o todo lo que pude. Cuando lo tuve a una distancia prudencial y agotada por el peso de los niños y la mochila, me detuve, cogí el teléfono y marqué el teléfono de la policía local. Fue genial añadir a este mágico momento el hecho de que mi marido no hubiera pagado la factura del teléfono y tenía la línea cortada. Pensé en llamar al 112 pero viendo que el hombre, aunque seguía a los gritos no se acercaba, los volví a cargar en brazos a los dos y corrí todo lo rápido que pude hasta el coche. Sol, calor, treinta grados, el polvo del rancho impregnándose por todo, cuando estaba a punto de ponerme a llorar vi que mis hijos se reían a causa de los saltos que iba dando mientras corría y cómo hacía que ellos se desmelenaran. En lugar de llorar, me puse a reír con ellos y acabamos a carcajadas cuando llegábamos al coche. 

Pasé miedo pero me río cuando lo recuerdo y no estoy tan segura de que mis hijos puedan decir que no montaran a caballo, ¡y juntos! 

Nota mental: la próxima vez que me vaya de "Dora, la exploradora" por el mundo sola, con los niños, por favor, comprobar que tengo linea en el móvil!

miércoles, 28 de agosto de 2013

Sacando la artillería pesada

Según pasa el tiempo me voy desprendiendo de la dependencia emocional que he sentido hasta no hace mucho por el padre de mis hijos. Puede que parezca una tontería pero esas emociones me impedían plantearme según qué, bloqueaban pensamientos que por defender los míos, dañaban sus intereses (yo y mi eterno espíritu conciliador)  pero visto lo visto y que el tiempo ha ido sanando heridas y cauterizando emociones, estoy aquí para darlo todo. 

Ahora entiendo un poco (¡sólo un poco!) como no ha podido sentir remordimientos a la hora de querer dejarme sin un chavo, o cuando alarga cualquier acuerdo económico en aras de no pagar y posponerlo al máximo, o cuando nos expone a riesgo de inanición (art. 92.1 CC) por obviar cualquier responsabilidad económica o cuando encima de todo lo anterior, me reclama los humildes ingresos que produce un pequeño apartamento que hemos alquilado en dos ocasiones este verano a unos turistas. Es de locos, pero cuando no sientes nada por tu contrincante y pretendes salvaguardar tus intereses por encima de todo, avanzas por la vida como si con un lanzallamas en la mano lo hicieses.

Pero no hay de qué preocuparse porque aquí estoy yo, unos días más entera que otros, unos días llorando por los rincones por no saber como sacar a mis hijos adelante con toda la que se me viene encima y otros eufórica sintiéndome fuerte y lista para todo lo que me echen. No obstante lo cual, ya estoy empezando a recapacitar y como mínimo colocándome a su altura en la línea de acción, pero esto no es todo, hay más y poco a poco iré informando cual reportera de guerra.

Agárrate los machos querido, que vienen curvas.

Y desde primera línea de fuego, les informa Madre Separada dispuesta a lo que haga falta por sus hijos.

lunes, 26 de agosto de 2013

Carta de su abogado Vol. II

Hace unos días recibí un mail de mi abogado, me informaba que habían contestado a nuestra respuesta. Esto va así, es un toma y daca. Yo pido, tú dices que no, tú pides y así. 

Está resultando ser aún más difícil de lo que me pude imaginar nunca así que cuando hay noticias del abogado me tiembla todo y me cuesta afrontarlo. Reúno fuerzas antes de leerlo pero no sin antes montarme películas, hago un intento de mirarlo, no me atrevo hasta que finalmente cojo valor abro el adjunto y leo el documento original que su abogado ha enviado al mío. 

Realmente no había nada nuevo que añadir a la historia: que no me va a pagar ni un chavo, que a los niños les va a pagar una miseria y que me largue de la casa en la que él figura aún en el contrato como arrendatario, a la voz de YA!. Los detalles sólo acaban de hacerlo aún todo más perverso, pero me los ahorro.

El dinero ya es para mí una gran preocupación pero el que me ponga unos días de plazo para avisar al arrendador de que me voy de la casa, me perturba bastante. No estoy en situación de afrontar una mudanza, ni física, ni emocional, ni mucho menos, económicamente. Por momentos me siento en un callejón sin salida. Mudarme de casa ahora sin saber si voy a tener que venirme a España a la vuelta de unos meses me parece una locura, hacer pasar a los niños por todo ese trance teniendo en cuenta todo lo que ya llevan a las espaldas me parece inhumano y que él quiera echarnos de la casa sólo por evitar tener que hacerse cargo de la mitad de la renta me parece grotesco. Es que ya ni pretendo que se haga cargo de la mitad del alquiler pero al menos podría decírmelo y mirar la manera para que yo pueda seguir viviendo e ir viendo cuando es el mejor momento, tal vez cuando encuentre un trabajo, para poder inhibirse del contrato. 

En breve vuelvo a casa y vuelvo dispuesta a luchar por lo que es mío y aún más por lo que es de mis hijos. Un par de cientos de euros pueden ser la diferencia entre poder vivir relajadamente y felices o que se me quiebren las ganas de vivir y viva en un infierno o todo lo que está entre medias.


miércoles, 31 de julio de 2013

No puedo evitarlo

No puedo evitar sentir frustración cuando veo en qué ha quedado mi sueño de envejecer junto a mi príncipe azul, ése con el que proyecté mis sueños y con el que aún me quedaban tantos por llevar a cabo.

No puedo evitar sentir que he hecho algo mal cuando veo tantas y tantas familias felices que están juntas e insisto, felices.

No puedo evitar sentirme mal cuando mis hijos, haciendo uso de su derecho a ser niños, hacen gamberradas y yo les grito o les digo tonterías.

No puedo evitar llorar cuando buscando por algún cajón de la casa me topo con una de esas felicitaciones navideñas tan bonitas que veníamos haciendo cada año en los que salíamos los cuatro sonrientes y felices, porque lo éramos. 

No puedo evitar venirme abajo cuando me tiemblan las piernas pensando en la que me espera al volver a casa.

Y no puedo evitar sentirme impotente cuando veo dudas razonables de no ser capaz de sacar a mis hijos adelante yo sola.

No puedo evitarlo... 

lunes, 15 de julio de 2013

Tomando decisiones

Se cuece un jaleo interesante debido a toda la situación generada con mi separación y con el hecho de estar viviendo fuera de mi país. Resulta que aunque tengo un permiso para salir de Alemania con los niños debo estar de vuelta a más tardar en el 31 de Agosto y así me lo ha recordado un par de veces ya mi abogado. Le preocupa, es obvio que este tema es serio.

No obstante lo cual, la realidad que me espera no es un camino de rosas, no tengo capacidad económica para financiar mi supervivencia y la de mis hijos de forma autónoma y parece que mi príncipe azul lucha por dejarme sin un chavo

Hasta aquí nada nuevo. 

Ahora el asunto es si personas de mi entorno, de mi familia, mis padres me podrían echar una mano hasta que encontrase forma autosuficiente para salir adelante y luego ya poder ir devolviendo según pueda esa ayuda prestada. Los únicos con capacidad económica para ayudarme son mis padres y la cuestión es que mi padre no entiende cómo no he iniciado ya los trámites para mudarme a España y mi madre en cierta manera, le apoya. Y bueno, hasta cierto punto es su opinión aunque el problema es cuando condicionan su ayuda, económica o de cualquier tipo al hecho de que me mude ab sofort a España. 

Y yo me pregunto, ¿a alguna de estas personas que se supone que me quieren y me apoyan, les importa qué siento yo? ¿Tal vez no es demasiado pedir que deje toda mi vida, porque mi marido no es lo único que tengo en Alemania, y me venga con lo puesto a casa

Mi vida está allí y se me ocurren mucho y variados motivos por los que volver. También es cierto, que haber pasado aquí ya mes y medio confirma lo que ya me esperaba y es que si allí no va a ser fácil, aquí tampoco sería mejor. 

Quiero ver de lo que soy capaz, si me voy o no de Alemania quiero hacerlo por convicción propia y no escapando de una situación, hecho que me frustraría aún más. Quiero ser feliz y eso se consigue tomando tus propias decisiones y siendo consecuente con ellas. Y es por este motivo que YO, mujer separada y con dos hijos, mayor de edad y en pleno uso de mis facultades, decido quedarme sola en Alemania y sin ayuda de mis padres. 

Que así sea.

martes, 9 de julio de 2013

Pasado, presente y Futuro

Me sorprendía a mí misma pensando, no te pierdas enfadándote, frustrándote o pensando en qué le dirías (a tu marido) porque ahora mismo no tienes tiempo para nada que no sea cuidar y entretener a tus dos hijos y mirar de buscar la manera de obtener ingresos para sacarlos a ellos dos adelante. Me paré, lo pensé y es cierto. ¿Cuántas energías habré malgastado en enfados y en discusiones que no me llevan a ninguna parte?

Mi presente es difícil y mi futuro incierto pero lo que no me esperaba es tener que echarme a las espaldas el pasado también. Es obvio que mi presente es consecuencia de mi pasado pero me refiero a que ni si quiera tengo la oportunidad de empezar medianamente de cero. No sólo mi panorama ha empeorado, que lejos de decir pues me remango y tiro pa'lante sola y sin ayuda, no, lejos de eso, me toca apechugar con el pasado también y con un futuro sola que no deja lugar a la duda, lo dicho, remángate y ponte manos a la obra porque si no sacas tú a tus hijos adelante no va a venir nadie a sacarte las castañas del fuego (aunque ayuditas tengo muchas y por ello, estoy enormemente agradecida).

En conclusión, no sólo me quiere dejar sin un chavo si no que me tengo que preocupar de buscar la manera de hacerme cargo de las deudas de nuestro pasado. De donde no hay, no busques, dicen, pues va a haber que buscar pero lo que no me mate me hará más fuerte, dicen también y si me muero por el camino, que va a ser que no, lo haré orgullosa de haberlo dado todo en el intento, así que LOS GEHT'S!

lunes, 8 de julio de 2013

Sin un chavo

Ésta sí que es buena. Ahora resulta que con todo este jaleo, el mozo se ha crujido todos los ingresos habidos y por haber. No paga las facturas, las mías por supuesto, y aquí estoy sin poder usar mis tarjetas, con avisos en el móvil de que me van a cortar el teléfono y viviendo de la caridad de mis padres.

Mientras él pasea modelitos nuevos cada vez que tengo oportunidad de verle a través de Skype (habla por videoconferencia con los niños). Se corre juergas y va de aquí para allá. Lo digo por lo que me cuenta, que maldita sea la gana que tengo yo de que me cuente nada. En conclusión, se subió a un tren de vida que le hipnotizó y lejos de hacer las cosas bien, empezó a hipotecar aún más nuestro futuro y lo que es peor, a comprometer el futuro próximo de sus hijos. 

Esta noche quiere que hablemos del tema por Skype. Malditas las ganas (otra vez). Le dije que de estos temas hablase con mi abogado, pero él insiste. Le escucharé, quiero saber que tiene que decirme y después, que sea mi abogado el que actúe.

No puedo más. ¿Cuándo va a acabar esta pesadilla?