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domingo, 15 de marzo de 2015

El fin de semana

El fin de semana es generalmente conocido como tiempo de descanso, de recuperación del cansancio acumulado durante la semana. Regla de la cual estamos excluidos los padres. 


En mi caso particular cuando llega el viernes, llega la acción de verdad. La Aupair tiene libre y me toca salir por patas del trabajo para ir a recoger a los niños de la guarde, tener un plan para pasar la tarde y en el mejor de los casos, sobrevivir hasta que se vayan a dormir. El sábado por la mañana a las 6 tocan Diana y hay que levantarse y encontrar "divertimento" durante todo el día, el pequeño con 3 años hace siesta, pero el mayor con cinco y medio me dice que la haga yo (que no estaría mal). Así que la pausa es relativa. 

El cansancio del mayor es evidente y las tardes sin siesta no dejan de ser de lo más alteradas. El sábado por la noche es mi noche libre, pero como me pasa a menudo, estoy tan agotada que antes de que llegue la hora de salir me he quedado frita en el sofá o he renunciado a mis pretensiones lúdicas para meterme en la cama. 

El domingo empieza igual que el sábado, a una hora respetable y el día se sucede entre ocio en el jardín, pequeñas salidas, pintar, jugar y un poco de dibujitos. 

A estas horas del domingo estoy que me arrastro, siento que no puedo más y la nueva Aupair que tenemos, que es un amor, me ayuda a sobrellevarlo de la mejor manera posible. 

Cuando se acuestan el domingo, preparo todo lo de la semana, lo mío y parte de los niños, comidas, ropa y esas cosas. 

Se acabó mi fin de semana y respiro hondo aliviada porque por fin empieza la semana, repleta de problemas que solucionar en el trabajo, estrés y reuniones. Salir corriendo para cuando lleguen mis pequeños y preparar cena y disfrutar de unos minutos en compañía con los niños. 

Los adoro quiero que sientan que estoy ahí, que estoy ahí para jugar cuando ellos quieran, aunque lo haga después de 9 o 10 horas en la oficina y alguna que otra decepción o frustración. Como la mayoría de padres, intento sacar fuerzas y una sonrisa y dar lo mejor de mí.

Después de casi dos años en esta lucha, necesito una de esas vacaciones, sin mayor pretensión que poder dormir hasta que mi cuerpo diga basta, darme un baño relajado sin que entren en el baño a trompicones continuamente y comer tranquilamente, sin que me tenga que levantar de la mesa tantas veces que hasta en ocasiones pienso si ceno o mejor espero a que se duerman para cenar. Son pequeñas pretensiones pero no parecen realizables. 

A veces me frustra tanto que me entristece ver en que se ha convertido mi vida, pero otras siento que la lucha no es por un objetivo, si no que la lucha en sí, ya es la consecución del objetivo. 

Supongo que lo segundo tiene un peso mucho más importante y por eso, no me cabe duda, tengo dos buenos e inmejorables motivos para levantarme todos los días y conseguir un día más mi objetivo, sobrevivir. 

Tengo la esperanza de que en unos años "sobrevivir" pertenecerá al pasado y encontraré muchas más manera de disfrutar y simplemente "vivir".

Paciencia y una caña :)

sábado, 14 de marzo de 2015

Burocratizada hasta la médula

Resulta que vivo en el país más burocrátizado del planeta. Lo debí haber tenido en cuenta a la hora de mudarme a Alemania. 

La cuestión es que para solicitar cualquier recurso o ayuda me veo empantanada en papeleo días y en ocasiones semanas. 

Hasta aquí, puedo sobrellevarlo, pero ya me parece el colmo del cinismo burocrático, que para solicitar que mi exmarido me pague los atrasos de la manutención de sus hijos, me vea tres días entre visitas y presentación de documentación, y por si no fuese suficiente, además tengo que pagar por solicitud, o dicho de otra manera, por hijo, veinte euros para formalizar mi solicitud.

Me veo asfixiada y sin recursos y la administración me aprieta aún más la soga haciéndome pagar por adelantado. 

Sólo de pensarlo se me retuerce el cuerpo. 

Lo presenté todo hará cosa de un mes, a ver cuánto me toca esperar hasta que pueda ver un céntimo del dinero que me debe.

Pasar penurias por no tener el dinero que esperas,  el tiempo invertido en perseguirlo para que te pague, pasarte tres días de papeleos, tener que pagar para que empiecen a mover un dedo y quedarte esperando hasta que, quién sabe cuando, llegue el dinero. 

Esto es tremendo. 

martes, 10 de marzo de 2015

Por fin llega la primavera (poco a poco)

Empiezo a notar que la primavera y el sol está afectando a mi estado de ánimo. Hoy al menos, me siento fuerte y me siento con ganas. 

Voy a aprovechar este momento, sacar pecho y voy a arreglar papeleos, hacer un par de llamadas pendientes, ir al gimnasio (después de dos meses) y yo qué sé cuantas cosas más o no, pero las ganas están ahí.

¡Empieza el día!

sábado, 28 de febrero de 2015

A medio escribir

En el juzgado por culpa de mi ex porque no paga, la Aupair de repente se va, Nueva Aupair, gastos, deudas, sin bonus porque a mi empresa no le salen las cuentas y lo cierto es, que a mi tampoco. 

Llevo mucho conseguido pero también vienen estas épocas en las que me tiemblan las piernas.

Los niños son muy absorbentes hasta el punto que a veces tengo la sensación que me sorben la sangre como dos vampiros. Pobrecitos míos.

Ya dicen que el que mucho abarca, poco aprieta.

Para colmo me echo un novio que aunque cree entender la compleja situación que es mi vida, realmente no es capaz de entenderla. 

Me he pasado semanas intentando describir una situación que se ha ido complicando y complicando... He perdido el hilo y ya no sabia ni por donde empezar. 

Aunque me cuesta, sigo intentándolo. 

miércoles, 9 de julio de 2014

Sigo aquí...

Aunque no ha muchos cambios, siento el éxito simplemente en permanecer, en seguir y aunque como me dice una buena amiga, soy muy feliciana y eso hace que me aventure en ocasiones de más y lo vea todo con demasiado optimismo, es igual de cierto que eso también me estira y me saca del lodo.

El padre de los niños da o poca señal de su existencia. Recoge a sus hijos dos domingos al mes unas horas y ahí queda la cosa, ni llamadas, ni preguntas, ni preocupaciones para con sus hijos. Ya ha pasado más de un año y lejos de mejorar y de coger cierto ritmo y rutina con sus hijos, cada vez se distancia más y dentro de un tiempo, ni los conocerá. 

Mi trabajo me da muchas satisfacciones, cuentan conmigo, me admiran, me quieren y me respetan. Mi sueldo no es lo mejor del mundo, pero si algo he aprendido, es que lo mejor de esta vida, no lo pagas con dinero. En cualquier caso espero poder hablaros de un ascenso en breve, paciencia. 

He estado con un chavalín diez años más joven que yo, cosas de la vida, con el que me siento bien pero del que soy consciente, no será el hombre que me enamore y eso quieras que no, le resta emoción a la cosa. Aprovecho el momento, si surge algo por lo que apostar, me bajó de este tren y me subo al siguiente. 

Cada día tengo más claros mis objetivos, estoy cerca de la autonomía y estabilidad económica y me siento orgullosa de haberle plantado cara a mis padres, aunque eso me deje con el culo al aire económicamente, pero también así, me he hechorespetar. 

Le planté cara a mi exmarido y desde que lo hice, decidí que nadie más me iba a decir cómo vivir mi vida. Sobre todo cuando soy YO, sólo YO, la que asume las consecuencias. 

El que quiera darme lecciones magistrales y señalar errores de forma gratuita, sin ningún objetivo constructivo, que se remangue y se ponga a remar conmigo y luego nos sentamos otra vez a hablar. 




miércoles, 7 de mayo de 2014

Vamos dando pasitos

Aún no he pagado el alquiler pero confío en hacerlo pronto. 

Estoy vendiendo todo lo que pillo para ir juntando y pagar el alquiler, hay que comer y el mayor necesita unas sandalias que se le cuecen los pies los días que se tercian calurosos.

Hoy estoy algo más positiva, he vendido algo y me siento animada, hay otras cosas en proceso por lo que espero que como cada mes de una forma u otra consiga sobrevivir, pagar lo imprescindible y juntar fuerzas para el mes siguiente. 

He hablado con el departamento de personal para que en lugar de que me acumulen las horas extra a cambio de días libres, me las paguen, así que algo es algo. 

Estoy negociando una ayuda social y si consigo reunir la montaña de papeles que me han solicitado a tiempo, espero que me la concedan.

Mi abogado me ha confirmado que puedo ir a España unos días con los niños aunque el padre por despecho no me quiera dejar. Sin su consentimiento se supone que no puedo sacar a los niños del país pero teniendo en cuenta que tengo billete de vuelta, que sólo son unos días y que viajo a mi país de origen ningún juez se negaría a que lo hiciese. Sería poco inteligente por su parte meterse en ese sarao me vino a decir mi abogado. 

En fin, poco a poco, pasito a pasito. 

jueves, 1 de mayo de 2014

Al menos la vida sigue

No son pocas las veces que me acuerdo de escribir, con lo bien que me hace y no son menos las veces que a lo máximo que alcanzo es a escribir un par de frases en Twitter. 

Tengo aupair desde hace dos meses, muchas cosas han mejorado pero tampoco está ausento de problemas el tema. Una muchacha de 22 años que siempre ha vivido con sus padres y aterriza en un hogar como el mío, tiene su aquél. 

Mantengo mi trabajo, que no es poco pero aspiraba a un ascenso rápido debido a algunas promesas por parte de mi empresa y después de medio año se apodera de mí la frustración. 

Las deudas y los gastos me consumen y voy reduciendo gastos, aún y cuando pensaba que ya no podía apretarme más, sigo encontrando la manera. De eso me siento orgullosa aunque siga acumulando deuda y no consiga cuadrar las cuentas. Al menos, mejoro, que no es poco. 

De ahí que esté buscando un segundo empleo. A parte de mi trabajo actual y alguna que otra clase esporádica de español no género otra fuente de ingresos. 

Mis padres me la han jugado, no quieren devolverle algo que tienen a mi exmarido hasta que les devuelva un dinero que tiempo ha, nos prestaron. Eso me ha dibujado un panorama dantesco con el padre. No me va a pagar atrasos, me demandará y ha dejado de visitar a los niños. Mis padres han dejado de hablarme y mi exmarido me ha dedicado un par de "piropos" de esos que duelen, aún y cuando ya no se siente nada. Todo esto a consecuencia de decirles a cada uno lo que creía que se merecían. 

Hoy me he levantado, en día festivo, con los niños y con la aupair de día libre. A penas tengo tiempo para mí o trabajo, o tengo que hacer gestiones en las administraciones suplicando piedad y ayuda o tengo que hacer la compra o mis necesidades fisiológicas. Las aproximadas 30 horas que trabaja la chica, no dan para mucho más y gracias que está y puedo hacer todo eso. 

Lo dicho, hoy me levantaba con este panorama y me he puesto a llorar, sólo se me venían a la cabeza palabras de agradecimiento para todos aquellos que me han ayudado, aún y cuando no creían en mi plan extremadamente optimista, porque lo era y después me embargaba la triste sensación de asumir la derrota y rendirme. 

Días malos los tenemos todos y yo también moriré de pie antes que vivir de rodillas. Espero esa luz, esa buena nueva que me dé aire para seguir. 

jueves, 13 de marzo de 2014

48 horas tras el embargo

Vivo en Alemania, país que se enorgullece de ser uno de los países más garantistas en cuanto a servicios y coberturas sociales. Ya desde un principio tengo yo mis "peros" pero por lo general, me gusta y adoro el país en el que vivo. Me trata con cariño y lo que es más importante estoy resurgiendo de mis cenizas gracias a este país por lo que siempre tendré palabras de agradecimiento.

Dicho lo cuál, prosigamos. Resulta que por una deuda que realmente no me correspondía pagar a mí o no al completo, tengo mi cuenta bancaria embargada. Sin notificación, ni previo aviso. Eso sí, ayer, una semana después, el acreedor tuvo a bien comunicarme la situación, que ya era un hecho. No damos con el deudor pues vamos a expoliar a todo aquél que tenga relación alguna con éste. Wunderbar! 

No os negaré que después de todo lo sucedido y de que en su momento mi exmarido se diera a la buena vida con su nueva novia como si no hubiera un mañana (ni un ayer), me esperaba situaciones complicadas, acreedores "molestos" e incluso requerimientos judiciales pero esto, esto me pone en jaque. Si es ya de por sí complicado sobrevivir con un mísero sueldo y una mísera manutención, imaginaos si de repente ya no tienes acceso a un céntimo de tus ridículos ingresos.

Ya no hay maravillas que hacer, ya no hay posibilidades de hacer malabarismos para poderles comprar actimel a tus hijos a costa de comprar esas compresas barateras odiosas que nunca me imaginé comprando.  No hay nada que hacer, cero por cero, es cero. Ni un chavo.

No me detengo en mi lucha, ¡eso jamás!. Estoy dialogando con el banco para que, dada mi situación vulnerable de estar sola con limitados recursos y dos niños pequeños me den acceso a parte de mi dinero para poder cubrir necesidades básicas como puedan ser comer o pagar la factura de la luz. Sinceramente me resulta insultante que esto no sea obvio para cualquiera. Mi abogado está intentando solucionar o negociar con la empresa acreedora al tiempo que también intenta obtener una cantidad mayor a la que acceder en mi cuenta para poder hacer frente a los pagos como son el alquiler, luz, agua, teléfono, guarderías, comida de la guardería... en definitiva esos gastos fijos. Sin ir más lejos, la empresa de catering que trae la comida a la guardería de mis hijos, no ha podido realizar el cargo este mes en la cuenta por estar embargada y ya me han avisado de que a partir del 15 del mes actual, no les dan más comida a mis hijos. 

¿HEMOS PERDIDO TODOS LA PUTA CABEZA?

¿Estamos hablando de ofrecer alimento a dos criaturas de dos y cuatro años, no? ¿No estamos hablando de mi suscripción al club de campo o de las clases de piano o de tenis de los niños, no es cierto?

Ya me he descontrolado.

Respira hondo querida.

Con la ayuda de mi madre y mis amigas estoy pagando lo imprescindible para que nada de todo esto afecte a mis hijos, pagar guarderías, tener comida en la nevera o pagar el recibo de la luz. Así que bueno, mi indignación es mayúscula y en los dos últimos días no he podido dormir, estoy con fiebre y con un catarrazo que se ha instalado en mis bronquios y pretende acompañarme hasta el verano, pero también gozo de apoyo y eso es lo más importante.

Permitidme la osadía de decir que muchas veces me sorprende ver cómo sigo luchando contra viento y marea con la misma fuerza o más que el primer día. 

Pese a todo, no hay que perder de vista que poco a poco lo estoy consiguiendo. No puedo dejar que el árbol, no me deje ver el bosque.

#gogogo

miércoles, 12 de marzo de 2014

Nuevo capítulo: Cuenta embargada.

Después de más de un año y medio de pesadilla, sigo encontrándome con obstáculos importantes en el camino.

La última sorpresa es que me han embargado la cuenta por una deuda que ni si quiera me pertenece a mí directamente. Tenía una tarjeta de crédito conjunta con mi exmarido y éste que prometió haberla pagado, no lo hizo. Ayer por sorpresa llamé a mi banco y resulta que la empresa acreedora ha embargado mi cuenta y hasta que no salde los dos mil y pico euros que hay pendientes, no podré disponer de un céntimo de mi cuenta. Es agobiante cuando tus ingresos son muy humildes y a penas te alcanzan para pagar lo imprescindible y comer. 

Nada en esta vida es una casualidad o un accidente, todo pasa por un motivo. Yo hace un tiempo que he dejado de luchar o de nadar a contra corriente cuando algo así me sucede. Según lo imagino en mi mente, floto en el agua de un río que me transporta, no sé muy bien dónde, pero es irrelevante. Si nado a contra corriente, me desgasto, me altero, me canso y con mucha probabilidad acabaré antes o después en el mismo lugar.

Si pienso en el problema neto, sin contexto o sin otras añadiduras puedo caer fácilmente en la desesperación pero como decía, desde hace un tiempo ya no veo los problemas de una forma individual si no en su contexto y lo cierto es que tengo a mi madre, a buenas amigas, dos hijos sanos y felices, un abogado, un trabajo y dos manos para tirar del carro y salir adelante.

Sobrevivo y sobreviviré.

domingo, 9 de febrero de 2014

Sigo sobreviviendo

Sigo sobreviviendo, que nadie se asuste. Mi cuenta fue bloqueada y como mi intención era la de preservar el anonimato y no contenía dato personal alguno pues se lo han tenido que pensar largo y tendido.

Estos dos últimos dos meses han sido intensos, ha habido cambios, muchas emociones pero mucho, mucho optimismo. Si no, de qué estaría yo aquí todavía dando parte de mi vida.

Mantengo mi trabajo, que no es poco y no sólo eso si no que además he ido evolucionando hasta estar bien considerada por personalidades importantes de mi empresa. Eso es bueno.

Ahora mismo opto sin muchas opciones, también sea dicho, a un ascenso que podría ser el trampolín a la tranquilidad económica que necesito pero bueno, surgirán más posibilidades, lo sé. Lo presiento.

El padre sigue con sus idas y venidas. Ve a los niños en el mejor de los casos dos ratos cada quince días, un rato el sábado y otro el domingo y poco más. No participa en nada, ni llama, ni se preocupa de nada. Asumido lo tengo.

Yo por mi parte siento que en los últimos tiempos estoy rozando el límite de mis capacidades y es por eso por lo que me puse en contacto con una agencia de Aupairs en internet para poder tener una Aupair. Si todo marcha, a finales de mes tendré la ayuda que necesito y podré trabajar algo más lo cual por el momento es genial porque podré ganar más dinero y ahora mismo, urge obtener más ingresos. Mantengo intacto mi calendario con mis hijos, es decir, este cambio permitirá que siga pudiendo levantarme con mis hijos, desayunar con ellos, darles la cena, achucharnos un poco después de cenar en el sofá y llevarlos a la cama. Los fines de semana compensarán el resto.

Sigo en marcha con gestiones y temas para obtener ayudas sociales pero no es fácil, NO ES FÁCIL. Me hacen perder mucho tiempo y energía pero es lamentablemente así.

Esto es una lucha constante pero no me preocupa. Yo soy una luchadora.


lunes, 11 de noviembre de 2013

Ça marche!

Hace casi un mes que empecé a trabajar y aunque es mejorable y tiene alguna que otra pega, es un trabajo, género ingresos y me paga el seguro médico a mis hijos y a mí. Más que un aprobado merece y el reto principal que me propuse en tierras teutonas conseguido. Me siento orgullosa de mí misma.

El día a día no es fácil y si ya era complicado antes, ahora que me paso trabajando todo el tiempo que mis hijos están en la guarde, lo es más. Me refiero a hacer la compra, a limpiar, poner lavadoras, preparar comidas... Vamos, lo que hace toda "madre" de vecino. 

Tendrías que ver mi cocina y mi salón... Ese rato entre que llegamos de la guarde y se acuestan, lo dan todo y más. Yo les permito ciertas concesiones porque sí encima de que se pasan de 8 a 16:30 en la guarde luego solo hago de policía, no disfrutaremos nunca los unos de los otros. Reservo las pocas fuerzas que me ha dejado el día para sentarme con ellos mientras se hace la cena y montar vías de tren, dibujar en la pizarrita mágica con el pequeño, hacer carreras con las maletas de viaje que aún no he conseguido bajar al trastero y todo lo que no sea peligroso para nada ni para nadie, dentro de ciertos límites porque si se presentase aquí alguna amiga sin hijos, lloraría de la ansiedad pensando en que rozamos los límites de nuestra integridad física. Es así y el que no se lo crea, que tenga dos hijos con tan poca diferencia y ponga a prueba su capacidad de sorpresa. 

Desde hace unos días conseguí que el padre los recogiera por las mañanas lo cual nos permite poder estar en la cama algo más de una hora extra y me ahorra dinero de transporte, tiempo, sudor y nervios. Creo que es positivo para todos: los niños adquieren un contacto rutinario con el padre, al padre aunque se opuso con todas sus fuerzas creo que también le está gustando y a mí, qué deciros, a mí me permite poder acabar de arreglarme tranquila antes de ir a trabajar y llegar al trabajo de hora. Todo un lujo, que dure! 

Entre tanto conocí a alguien simpático y majete aunque para variar, más liado que la pata de un romano así que entre mi vida, la suya y todo lo demás hace como diez días que no nos vemos. No ha pasado nada de nada pero no tengo prisa y si no sale nada, tampoco pasa nada... De momento me ilusiona y si algo así, casual y espontáneo surge, estupendo y si no, lo dicho, a seguir con lo mío que bastante tengo aunque también siento que me apetece y me desquita de otras cosas así que pese a que en ocasiones me lluevan críticas, las escucho, las analizo y sigo mi instinto.

Hoy no puedo más y aún tengo que poner algo de orden en este sindios pero lo hago con la satisfacción de sentir que la cosa avanza, que he conseguido grandes logros y que el sufrimiento, la lucha y ser paciente, tienen su recompensa. 

Weiter so!


lunes, 4 de noviembre de 2013

Viviendo deprisa

La semana pasada llegué a la conclusión de que había que "reajustar valores" y todo porque si no toqué fondo, estuve cerca.

Olvido cumpleaños de gente importante para mí, no atiendo a la gente que me quiere o no al menos como debería y acabo viendo la vida como un cronómetro. 

No puede ser.

Sea cómo sea, debo encontrar ese punto que me permita sentir que disfruto con lo que hago. Estoy hablando de que poco o mucho, el tiempo que paso con mis hijos debe ser para disfrutar con lo que hacen y para no ver la vida como una cuenta atrás hasta que se duerman.

También es cierto que hay que tener en cuenta que el trabajo, prácticamente a jornada completa me absorbe muchas fuerzas, tiempo, concentración y energías. Cuando salgo tengo ganas de tomarme algo fresquito o calentito, sentarme, pensar en algo que me relaje y que me permita retomar fuerzas para seguir.

He empezado tirando más de babysitter, los niños la adoran y si tienen que pasar una tarde o una noche con ella, ese es definitivamente dinero bien invertido.

Por las mañanas no muero intentando hacerlo todo sola, de milagro. No llegar demasiado pronto a la guarde para que no me penalicen y tenga que pagar más, ni demasiado tarde para llegar puntual a trabajar y todo tirando de bici o transporte público. ¡Una aventura!

En este sentido he optado por cantarle las cuarenta al padre e intentar que los recoja por la mañana y los lleve a la guarde. No ha sido fácil ni sé si en dos días me dirá que no puede. Veremos.

Por otro lado, aunque muertita, cuando acuesto a los niños miro de preguntarle a esas personas a las que les debo tanto como ha sido su día y me cuenten sus problemas. En realidad me encanta, me encanta no hablar tanto de mis problemas porque poco a poco dejaran de serlo y sentir que soy un apoyo para los demás me da fuerzas. 

Por otro lado, voy aparcando cosas para cuando me acuesto y al final la montaña es tan grande que me decepciono a mi misma continuamente. No puede ser. La decepción consume energías que debo invertir en cosas más productivas. Así que ahora mismo, que tengo que preparar una enorme tortilla de patatas para mañana la guarde he decidido relajarme un poco en el sofá, tomarme algo que me guste y poner la alarma para dentro de dos horas. Que consigo sobrevivir a este sueño matador y no duermo? Mejor, que sí? Pues al menos me despertare para preparar la tortilla. 

Y punto importante, salidas y encuentros. Me traslada a otro mundo, me evade sobremanera, me hace sentir algo más que madre, trabajadora o limpiadora. He decido invertir en mi felicidad y la de los míos y quitarme de encima el peso de la limpieza de la casa, he contratado temporalmente alguien que me haga una limpieza profunda a la semana y esa misma persona viene entre una y dos veces a la semana a estar un rato con ellos para que yo disfrute un poco de mi tiempo.

De momento todo va, es otra situación, otra experiencia y vuelvo a la fase de pruebas. No puedo estar nunca cien por cien segura de si estas decisiones son las más correctas pero al menos de momento responden a mis inquietudes y mis necesidades. 

Pongámonos manos a la obra y basta ya de vivir deprisa, esta vida es corta y hay que disfrutarla :)

¡Os deseo a todas feliz semana!



domingo, 27 de octubre de 2013

Turno 24/7

Cuánto ha cambiado la cosa en estas últimas semanas. Increíble.

Para empezar, tengo trabajo. Ayer salí a hacer una modesta celebración aprovechando que tenía una amiga en casa que se va a quedar una temporada por la ciudad. 

Mi chrono diario me asusta a mí misma e incluso hay veces que me entra angustia pensando en si llegaré a tiempo al trabajo o antes de que cierren la guardería. 

El despertador suena a las 5am aunque suelo poner el primer pie en el suelo a las 5:30am. Necesito ese tiempo, lamentablemente no soy de ese tipo de personas a las que según les suena el despertador se levantan. Me ducho y si tengo suerte, los niños no se despiertan hasta las 6am y he tenido tiempo de preparar el desayuno mientras organizo mentalmente el día y las prioridades del momento. 

A las 6:30 tenemos que estar listos para salir de casa. Los niños han desayunado y los he vestido. Las mochilas y demás cosas están listas en la entrada desde la noche anterior. 

O bien en bici o en tranvía, ponemos rumbo a la guarde. 

A las 8am tengo que estar en el trabajo. Hasta ahora lo he conseguido. 

A las 4pm salgo del trabajo. Tengo que apresurarme, a las 5pm cierran la guarde y teniendo en cuenta la distancia no puedo tomarme ni un minuto. Esta semana pasada llegué un día a las 4:55pm y casi me da una crisis cardíaca. Ya me pasaron el aviso en la guarde, conociendo mis horarios, que los niños tienen que estar a las 5pm fuera! 

Cuando los recojo, después de la hora a la que me he levantado, de haber sudado corriendo de aquí para allá y de haber trabajado todo el día, estoy más para un té calentito sentada con una mantita en el sofá que para dedicarme en cuerpo y alma a mis cachorros, pero oye, quien más quien menos, está en las mismas y lo lleva con dignidad.

La fiesta no ha hecho más que empezar y las 3 horas que nos separan hasta meterlos en la cama y cruzar los dedos para que se duerman sin demasiadas historias, acaban conmigo del todo. La mayoría de días no ceno, o poco, guarradas o como frutos secos o chocolate. Esto tengo que cambiarlo. 

Una vez que los acuesto y duermen de forma efectiva, me pongo a recoger, preparar la ropa de los niños y la mía y dejarlo todo para no dar lugar a retrasos. 

Antes de esto, me he tumbado un poco en el sofá o he puesto música o he cogido una revista o mi deporte preferido, mirar trapitos por internet :)

Y cuando ya no tengo fuerzas me acuesto y a cruzar los dedos para que no se despierten durante la noche, que no tengan ganas de hacer pipí, de beber agua, leche o qué sé yo!

Me siento feliz, orgullosa de mí misma, no puedo con mi alma, tengo agujetas pero lo estoy consiguiendo. Poco a poco estoy yendo al camino de la autonomía en todos los sentidos, personal, económica... 

Ha sido duro, pero ahora sí, ahora ya veo la luz!

#Sobreviviré

martes, 1 de octubre de 2013

Volcada en la búsqueda de empleo

Después de ver que este mes no sólo he tenido que hacer frente a los gastos del mes, sino a los atrasos desde que me fui (¡qué listo!), guarderías, suministros varios y otros gastos me doy cuenta que mis previsiones me empujan al acantilado económico.

Entre todo lo que tengo que hacer, entre toda la tediosa burocracia en la que me veo envuelta, entre cuidar de mis hijos, de la casa, de mí, tengo que hacer horas extras para mandar currículums con carta personalizada dazu como se estila en estas tierras, ir a empresas de trabajo temporal, maquearme y ponerme crema antiojeras para compensar las 5 horas que con suerte, alcanzo al cabo del día.

Dicho sea de paso, viendo que era contraproducente para mi salud, he dejado el Redbull (¡notición!) y procuro mantenerme con un café con leche por las mañanas, en lugar de los dos o tres cafés que me venía tomando (a parte del redbull).

Hoy precisamente tengo una entrevista, espero que sea fructífera y además comprando el pan he visto que buscaban gente, así que doble trabajo hoy. Prepararme para la entrevista y darlo todo y preparar currículum y carta  de presentación para enviarla por correo a la franquicia que me suministra pan y cruasanes.

Esta mañana, en otra más de las administraciones a las que he acudido, me ha vencido el desánimo y he roto a llorar delante de la funcionaria que no daba crédito a lo que le contaba. Va a necesitar que le lleve una montaña de papeles para empezar a tramitar cualquier ayuda, así que he reservado la noche, cuando los niños se duerman, para tenerlo listo para esta semana.

En esos momentos he llegado a pensar "juro que te mataré", no lo toméis como nada literal, es una forma de decir que me pagará todo este desgaste, este dolor, este sufrimiento y lo que es peor, el sufrimiento que de forma directa o colateral les llega a mis pequeños.

Con la cabeza alta, con fuerza, con brío, con un aquí estoy yo, pongo a Dios por testigo :) que salgo de esta!

domingo, 8 de septiembre de 2013

Momentazos de la semana

Esta semana ha sido de aúpa, entre casa, niños, llamadas, facturas impagadas y demás pensé que no salía. Pero aquí estoy dando fe de que no sólo he sobrevivido a mi primera semana en pleno mogollón si no que la acabo con una sonrisa en la boca y con el orgullo de sentir que le he echado un par al asunto.

En el ranking de la semana tenemos varios momentos de esos que he venido a llamar momentazos y que me alegra darme cuenta cuando pienso en ello, de lo que he sido capaz. ¡Y esto es sólo el comienzo!

Uno de esos momentazos fue cuando al llamar a la compañía de teléfono móvil éstos me dicen que qué factura quiero pagar si mi marido ha cancelado el contrato. Mi cara era un poema porque hacía dos semanas que me había dicho que iba a pagar la factura en breve y resulta que hacía un mes que había cancelado el contrato.

Seguimos, llamada a la empresa suministradora de electricidad. Hola, quería informarme sobre la situación de pago del suministro. Si, claro, le informamos que en tres semanas procederemos al corte del suministro. No tengo palabras para describirlo. Con dos niños en casa, me imaginaba encendiendo velas y representando una obra teatral casera de Pocoyo en aras de ofrecer a mis hijos la cantidad diaria recomendada de su estimado Pocoyo. Resulta que mi marido había enviado un escrito informando de que solicitaba la cancelación del contrato, nuevamente. No, no ha perdido el tiempo este verano, desde luego que no. Entre novia y bajas de suministros no le debe haber quedado tiempo para tomar el sol al muy gañán.

La natación del mayor. No es que lo anterior no tenga que ver con los niños directamente, es decir, tener línea de teléfono para poder hacer una llamada en caso de necesidad y sí, estoy pensando en la anécdota del poni, pues no me parece que no afecte a sus hijos porque podría estar exponiéndolos a un riesgo. Lo de la luz ya cae por si solo, pero que no pague la natación de su hijo y que la mujerina de la natación, al parecer, se haya pasado el verano llamándole y mandándole cartas avisando del impago, no tiene nombre. Nada, la llamé, le pedí disculpas, le pagué y no me quedó más remedio que explicarle que yo soy una de esas mujeres que le ha tocado pegar con un marido que se ha ido con otra y se comporta como un descerebrado y un irresponsable, lo entendió a la primera.

Momentazo fue ese también en el que me manda un mensaje a las seis de la tarde diciendo que va a venir a las ocho de la tarde a ver a los niños y a recoger su correo. Así, tal cual, ni si te va bien, ni si a los niños les irá bien, nada. A los niños he cogido la costumbre de acostarlos precisamente a las ocho, caiga quien caiga, es la hora de dormir y aunque los primeros días el mayor se hacía el remolón, ahora ya lo hace a la primera y sin problemas. Es obvio que, por un lado, no iba a dejar caer mis logros por su capricho de ver a los niños cuando les diese la gana y eso sin tener en cuenta que no son horas para venir a visitar a tus hijos. Y luego está el hecho de que yo en mi casa no le quiero. ¿Estamos a caso en situación de hacernos visitas?. Lo que debería hacer ni lo menciono porque lo ve un ciego pero es obvio que un idiota obnubilado con su nueva novia, no.

Y por último, momentazo aquél en el que en un momento de bullicio en el tranvía y después de subirme a un vagón lleno de punkis cantando y gritando cerveza en mano, se me escabulle el mayor y pierdo contacto visual. Después de cinco angustiosos segundo gritando su nombre y apartando gente con el pequeño en el carrito, intentando hacer callar a la marabunta sin resultado alguno, saco a la madre leona que llevo dentro, lanzo un rujido que se calla hasta el conductor. "Ejem, pueden por favor decirme si ven a un niño pequeño. Gracias" y apareció mi ricitos de oro de entre los punkis asombrados de ver a una señorita con semejante vozarrón. Tardaron tres segundos en volverse a poner a cantar pero ver sus miradas de asombro e incredulidad fueron un subidón de adrenalina.

Y con el subidón de adrenalina doy por concluidos los momentazos de la semana :)

jueves, 29 de agosto de 2013

Una de vaqueros

Agotando ya las últimas horas en la tierra patria hemos ido hoy a un rancho que hay cerca de una playa dispuestos a que mis pequeños jinetes se subieran a un poni a trotar

Cuando hemos llegado nos hemos cruzado con un señor con cara de pocos amigos pero como andaba atareado transportando cajas pensé que trabajaría de mozo de las cuadras o qué sé yo. Mirando los caballos de repente nos ha desaparecido y mirando por las diferentes casetas me he dado cuenta de que no había nadie. Al cabo de unos minutos ha aparecido y le he preguntado si era él el que se encargaba de entregar los equinos y sin ni si quiera mirarnos ha contestado que sí y me ha dicho el precio. Le he dicho que queríamos un poni y le he preguntado si sería posible subir a mis hijos juntos, me responde que no, sin más explicaciones e insisto, sin ni si quiera mirarnos. Mi hijo me pregunta que por qué (qué novedad) y le digo que supongo que es porque es demasiado peso para el caballo pequeñito, que es como llama mi hijo a los ponis. El hombre se gira, algo airado y nos dice que no, que nada que ver, que el problema es que las piernas de los niños golpean las del poni al caminar y lo lastiman. Le he contestado algo sorprendida porque hablamos de un niño de a penas 4 años y otro de 22 meses, a los que sus piernas ni si quiera superarían el contorno del lomo del animal. Se gira y con mal gesto me dice que adiós y buenas tardes. Me quedo perpleja, mi hijo mayor se asusta y por si no fuera poco, estalla de indignación y a gritos y esta vez dedicándome todos sus sentidos y su mirada, me dice que siempre tiene problemas con los padres, que los niños no hacen más que darle problemas y cuando me di cuenta que miraba a mis hijos con cara de ira, salí de mi asombro de golpe y urgí a los niños a irnos, como él nos seguía, cogí al pequeño en brazos y le dije al mayor que fuera más rápido, viendo nuestra reacción elevó el volumen y prosiguió detrás nuestra hasta que también cogí al mayor y empecé a caminar apresurada, o todo lo que pude. Cuando lo tuve a una distancia prudencial y agotada por el peso de los niños y la mochila, me detuve, cogí el teléfono y marqué el teléfono de la policía local. Fue genial añadir a este mágico momento el hecho de que mi marido no hubiera pagado la factura del teléfono y tenía la línea cortada. Pensé en llamar al 112 pero viendo que el hombre, aunque seguía a los gritos no se acercaba, los volví a cargar en brazos a los dos y corrí todo lo rápido que pude hasta el coche. Sol, calor, treinta grados, el polvo del rancho impregnándose por todo, cuando estaba a punto de ponerme a llorar vi que mis hijos se reían a causa de los saltos que iba dando mientras corría y cómo hacía que ellos se desmelenaran. En lugar de llorar, me puse a reír con ellos y acabamos a carcajadas cuando llegábamos al coche. 

Pasé miedo pero me río cuando lo recuerdo y no estoy tan segura de que mis hijos puedan decir que no montaran a caballo, ¡y juntos! 

Nota mental: la próxima vez que me vaya de "Dora, la exploradora" por el mundo sola, con los niños, por favor, comprobar que tengo linea en el móvil!

miércoles, 28 de agosto de 2013

Sacando la artillería pesada

Según pasa el tiempo me voy desprendiendo de la dependencia emocional que he sentido hasta no hace mucho por el padre de mis hijos. Puede que parezca una tontería pero esas emociones me impedían plantearme según qué, bloqueaban pensamientos que por defender los míos, dañaban sus intereses (yo y mi eterno espíritu conciliador)  pero visto lo visto y que el tiempo ha ido sanando heridas y cauterizando emociones, estoy aquí para darlo todo. 

Ahora entiendo un poco (¡sólo un poco!) como no ha podido sentir remordimientos a la hora de querer dejarme sin un chavo, o cuando alarga cualquier acuerdo económico en aras de no pagar y posponerlo al máximo, o cuando nos expone a riesgo de inanición (art. 92.1 CC) por obviar cualquier responsabilidad económica o cuando encima de todo lo anterior, me reclama los humildes ingresos que produce un pequeño apartamento que hemos alquilado en dos ocasiones este verano a unos turistas. Es de locos, pero cuando no sientes nada por tu contrincante y pretendes salvaguardar tus intereses por encima de todo, avanzas por la vida como si con un lanzallamas en la mano lo hicieses.

Pero no hay de qué preocuparse porque aquí estoy yo, unos días más entera que otros, unos días llorando por los rincones por no saber como sacar a mis hijos adelante con toda la que se me viene encima y otros eufórica sintiéndome fuerte y lista para todo lo que me echen. No obstante lo cual, ya estoy empezando a recapacitar y como mínimo colocándome a su altura en la línea de acción, pero esto no es todo, hay más y poco a poco iré informando cual reportera de guerra.

Agárrate los machos querido, que vienen curvas.

Y desde primera línea de fuego, les informa Madre Separada dispuesta a lo que haga falta por sus hijos.

martes, 27 de agosto de 2013

Ya toca

Ya toca hacer el equipaje de vuelta, disfrutar los últimos momentos en mi tierra e ir despidiéndome de la gente que quiero. 

En cuanto al equipaje, me pasa lo de siempre y es que durante mi estancia a parte de ir acumulando buenos recuerdos, voy acumulando equipaje. Cosas que nos regalan, sobre todo a los niños y cositas que compro que he ido echando de menos en mi día a día en Alemania. Aún quedan unos días para nuestro regreso pero como me conozco y sé lo que me pasa siempre, me pongo con tiempo y ganas.

También estoy aprovechando para hacer todas esas cosas que dije que haría o que le prometí a mis hijos que haríamos y hemos ido dejando. La verdad es que nos hemos recorrido el lugar de punta a punta, aquí y allí, yendo a calas y playas, hemos ido tanto al acuario que ya nos conocían al entrar, hemos visitado el safari, hemos ido en barco, en tren... Cuando echo la vista atrás me queda un buen sabor de boca. Eso es lo importante.

Este tiempo aquí también he podido disfrutar de esas personas a las que quiero, que me han ido demostrando que me quieren y que están aquí para lo que haga falta. La vida con gente que te quiere alrededor es indudablemente más bonita. No son muchos, podrían ser más, pero a los que han estado no me voy sin darles un achuchón y darles las gracias por ayudarme con los niños, por acompañarme en esta nueva etapa, por llevarme aquí y allí, por escucharme, por estar ahí.

Y a parte de ir finiquitando y cerrar capítulo después de tres meses en mi tierra, también toca ponerse manos a la obra con el plan a seguir una vez esté de vuelta en Alemania. Hay tantos flancos a cubrir que a veces se me amontonan las ideas y no saco nada en claro pero como la organización me gusta ya estoy haciendo esquemas, listas y hasta presentaciones powerpoint!  :) Todo con el fin de que la organización y la previsión me ayuden a ir capeando todos los inconvenientes, que los habrá y que se me irán presentando durante el camino.

Y a parte de ir preparando el regreso y el aterrizaje en casa, también toca ir pasando página de todos estos acontecimientos que me han tenido tan tensa, toca mirar hacia adelante. Lo cierto es que ya me siento mucho más cerca de poder hacerlo, ya ni me molesta que mi marido tenga novia y familia feliz, ahora hasta pienso que si es feliz y está centrado en su vida, me dejará a mí rehacer la mía. De hecho, ya ni tengo ganas de echarle nada en cara, ni si quiera tengo ganas de hablarle. Ya toca de una vez por todas ser feliz conmigo misma, sin esperar a nadie para que me salve la vida, ni maridos que han perdido la cabeza, ni príncipes azules, ni nada. Ya toca.


lunes, 26 de agosto de 2013

Carta de su abogado Vol. II

Hace unos días recibí un mail de mi abogado, me informaba que habían contestado a nuestra respuesta. Esto va así, es un toma y daca. Yo pido, tú dices que no, tú pides y así. 

Está resultando ser aún más difícil de lo que me pude imaginar nunca así que cuando hay noticias del abogado me tiembla todo y me cuesta afrontarlo. Reúno fuerzas antes de leerlo pero no sin antes montarme películas, hago un intento de mirarlo, no me atrevo hasta que finalmente cojo valor abro el adjunto y leo el documento original que su abogado ha enviado al mío. 

Realmente no había nada nuevo que añadir a la historia: que no me va a pagar ni un chavo, que a los niños les va a pagar una miseria y que me largue de la casa en la que él figura aún en el contrato como arrendatario, a la voz de YA!. Los detalles sólo acaban de hacerlo aún todo más perverso, pero me los ahorro.

El dinero ya es para mí una gran preocupación pero el que me ponga unos días de plazo para avisar al arrendador de que me voy de la casa, me perturba bastante. No estoy en situación de afrontar una mudanza, ni física, ni emocional, ni mucho menos, económicamente. Por momentos me siento en un callejón sin salida. Mudarme de casa ahora sin saber si voy a tener que venirme a España a la vuelta de unos meses me parece una locura, hacer pasar a los niños por todo ese trance teniendo en cuenta todo lo que ya llevan a las espaldas me parece inhumano y que él quiera echarnos de la casa sólo por evitar tener que hacerse cargo de la mitad de la renta me parece grotesco. Es que ya ni pretendo que se haga cargo de la mitad del alquiler pero al menos podría decírmelo y mirar la manera para que yo pueda seguir viviendo e ir viendo cuando es el mejor momento, tal vez cuando encuentre un trabajo, para poder inhibirse del contrato. 

En breve vuelvo a casa y vuelvo dispuesta a luchar por lo que es mío y aún más por lo que es de mis hijos. Un par de cientos de euros pueden ser la diferencia entre poder vivir relajadamente y felices o que se me quiebren las ganas de vivir y viva en un infierno o todo lo que está entre medias.


jueves, 22 de agosto de 2013

Día 9


Hoy los recogía a la salida de la escuela de verano y el padre ha sido puntual, tanto que cuando he llegado ya estaba allí con mi hijo. Él no lo puede sacar porque no está autorizado pero ya estaba allí. Las educadoras me han preguntado si vendría el viernes y mi respuesta a falta de más información ha sido que sí, a lo que él se ha apresurado a decir que -como tenía que dejar el piso y resulta que...- le he interrumpido en seco y le he preguntado, ¿te vas a llevar a los niños?, Sí, ha contestado y se lo he confirmado a las profesoras de David. ¿Sería tan difícil poder tener las cosas algo organizadas y planificadas? 

Los niños volvían a no querer irse con él y me he pasado veinte santos minutos convenciéndolos y no sé por qué lo hago sinceramente, supongo que porque ahora me siento vulnerable, nada respaldada, no hay acuerdo alguno y la ley en sí no me da mucho margen a tomar decisiones unilaterales aunque sean en pro del beneficio de mis hijos. Debo entregarle a los niños caiga quien caiga. ¡Fantástico!

He pasado una tarde maravillosa con unos amigos maravillosos en un entorno maravilloso. Puedo sentirme agradecida porque tratando con ellos todos estos temas he llegado a conclusiones muy interesantes y estoy trabajando mucho mi autoestima y mi yo para reforzarme y salir adelante airosa. Hoy ha sido una tarde muy productiva, además eso me ha llevado a estar de buen humor y de estar entregada a mis hijos cuando han llegado. Se han portado muy bien y se han dormido cuando he dicho sin oponer demasiada resistencia. Les adoro, aunque a veces sienta que me las hacen pasar canutas. Sólo por estas sensaciones como las de hoz, merece la pena todo lo demás.

¡Arriba Inés! ;)