domingo, 18 de agosto de 2013

Día 5

Después de lo de ayer, estoy preparada para (casi) todo. 

Pensé que llegaría una hora más tarde pero sorprendentemente no lo ha hecho, a la hora de acompañar a los niños con su padre le he puesto mi mejor sonrisa, sobre todo por mis hijos y le he confirmado la hora de entrega. Todo correcto.

Para no perder la fea costumbre, me ha increpado al cabo de un rato con un mensaje reclamándome que por favor no olvide darle a los niños con agua, crema solar y no sé qué más. Digo que no sé qué más porque tras leerlo e indignarme tenía a un amigo alado que me dijo, ignórale, estás sola en un lugar maravilloso, relájate. Tanto lo hice que tuve que correr para estar en casa para cuando los niños volviesen. 

Los ha traído y todo ha ido bien, ni un triste comentario sobre su mensaje, -las reclamaciones mejor si son por lo bajini, a través de mensaje, que ahí sí que me sale hacerme el valiente-. 

Esta noche los niños estaban más tranquilos y después del baño, la cena, ver un rato las peripecias de Bob Esponja y compañía, nos hemos ido a dormir sin demasiada dificultad. 

Ignorarle me esta resultando gratificante ¡Ups! 

sábado, 17 de agosto de 2013

Día 4

Ayer por la noche le dije al padre que a los niños se les hacia muy largo esperar tres o cuatro horas desde que se despiertan hasta que viene a recogerlos y que por eso sería buena idea que viniese una hora antes. Después de discutir y decirme que entonces los traía de vuelta una hora antes (¿uh?) me confirmó que vendría a buscarlos una hora antes por lo que entendí como aceptada la petición.

Cuando ha llegado esta mañana me ha dicho que los traería una hora antes y hemos discutido, alto y clarito y delante de mis hijos a los que lo máximo que hemos podido hacer por ellos es cerrarles las puertas del coche para que no oyesen a sus padres discutir. Bochornoso, no volverá a pasar. 

Por si no fuese suficiente, después me dice que los niños se quieren quedar a dormir con él y previa consulta legal le he confirmado que mejor lo plantificábamos para otro día aunque reconozco haber pasado momentos de ansiedad al pensar  que no me traería a mis pequeños. 

Como final de traca los ha traído casi media hora más tarde y sin previo aviso. La disculpa era aún más patética.

He hecho que sean las grandes decepciones del día, lo peor de todo esto, lo que saque a relucir lo mejor de mí, la mejor mujer, la mejor madre, la mejor persona. Esto al menos me ha dado fuerzas para continuar la lucha

Firmado
Mamá Leona
;)

viernes, 16 de agosto de 2013

Día 3

Ha llegado a recogerlos y los niños se han ido felices y contentos, lo llevaban deseando desde que se han despertado. 

Mi día ha sido algo ajetreado pero he disfrutado de unas horitas de buena compañía y buena conversación en la playa y me he vuelto a casa contenta. 

Ha traído a los niños algo más tarde pero me había avisado y todo bien. Lo malo es que vuelven muy alterados, fuera de sí, no atienden a mis indicaciones, lo que hasta ahora eran normas y reglas que cumplían sin problema ahora no sólo no lo hacen, si no que hacen todo lo contrario. Ayer el pequeño lanzó el vaso por los aires mientras comía, el mayor tiró una estantería pequeña que tiene en su cuarto y se ha dormido a regañadientes cuando eran ya pasadas las once y media de la noche. Me he tenido que enfadar con ellos y llamarles al orden más de una vez, incluso con amenaza de inminente castigo, pero nada.

Sólo me preguntan cuando va a volver papá y si va a volver pronto por lo que le he pedido al padre que por las mañanas venga una hora antes y no ha habido suerte, me ha dicho que está muy lejos y que si viene una hora antes, también los trae una hora antes.  No entiendo nada.

Voy a ver si recojo un poco este desastre de casa que han dejado en un par de horas para que al menos si me tengo que levantar en mitad de la noche, no me pegue un topetazo, que ya sería lo que me faltaba.

Queda una semana, pese a lo positivo de que los niños estén tan ilusionados con él, yo noto que no estoy recuperando muchas fuerzas aunque estoy decidida a aprovechar cada minuto y poner la mente en blanco.

Sobreviviré.

jueves, 15 de agosto de 2013

Día 2

Hoy ha ido todo más relajado, pese a un par de indicaciones como que no le dé fastfood a los niños que no están acostumbrados y el pequeño tuvo diarrea por la noche (¡y sin pañal!) o que por favor no les deje dormir tanto porque era casi media noche cuando se dormían, por lo demás todo bien.

Mi día ha sido algo mejor, no puedo evitar la sensación de vacío cuando se marchan o cerrar la puerta de casa y notar que se han llevado un trocito de mí pero como me dice siempre una buena amiga, no hay mal que cien años dure. Me acostumbraré.

Me he relajado, he aprovechado para tumbarme en el sofá, tomarme una cervecita tranquila (no recordaba que era eso). También he aprovechado para depilarme y cuatro cosas de esas que dejas para cuando los niños se han dormido pero que después cuando se han dormido de lo que menos tienes ganas es de hacerlas. Por último también he dedicado parte del tiempo al dolce piacere di non far niente.

Los niños volvieron muy contentos, habían ido aquí y allí y me contaban detalles pletóricos y contentos. Esto marcha, he pensado.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Día 1

Me he pasado la mañana muy nerviosa, casi tres meses sin verle personalmente y además con el aliciente de mirarle y saber que lleva un año engañándome y que mis sospechas han sido finalmente confirmadas.

Al recoger a los niños me he percatado de que a parte de las sillas para el coche de los niños, llevaba otra silla más. Cuando mi hijo se ha apresurado a preguntar le he contestado que era para el hijo de la amiga de papá. Mi indignación era mayúscula, venía con su otra familia a visitar a sus hijos y a parte de pensar que, es posible aunque espero que improbable que les afecte a mis hijos, para mí, que aún siento y padezco, ha resultado ser demoledor. 

Me he pasado horas llorando. Llorando por la realidad que vivo, por la soledad que produce no tener a mis hijos cerca y la frustración de no poder disfrutarlos al tiempo que el padre como la familia que fuimos alguna vez

La tendencia es siempre a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, me hago cargo y me embarco con los ojos cerrados en imaginar que el futuro que me espera me traerá cosas bonitas.

Los niños han vuelto contentos y diciéndole hasta mañana a su padre. Aunque el dolor que siento es importante, me reconforta ver a mis hijos contentos y felices.